ANALES OFTALMOLÓGICOS Tomo VII • Vol. VII • N˚3 • 2021 • Santiago - Chile MATUCANA ESQUINA HUÉRFANOS La esquina del clínico Becado: Doctora, quisiera hacerle una consulta. Recientemente realicé una cirugía de cataratas que, desde el punto de vista intraoperatorio, transcurrió sin incidentes relevantes. El paciente alcanzó una agudeza visual de 20/20 a la semana, pero en el control de alta consultó con una visión de 20/50. Sospecho que podría tratarse de un síndrome de Irvine-Gass, pero me siento frustrado respecto a cómo abordar la situación, especialmente porque la paciente está molesta. No tengo claridad sobre cómo enfrentar esta conversación ni cómo manejar el escenario clínico. Staff: Entiendo. ¿Podrías contarme un poco más sobre cómo fue la cirugía? Becado: Fue una cirugía técnicamente sencilla. No hubo complicaciones evidentes, aunque la paciente se movió bastante durante el procedimiento y el tiempo quirúrgico fue algo más prolongado de lo habitual. Presentó un edema corneal leve al día siguiente, que evolucionó bien. Sin embargo, ahora refiere visión borrosa y se encuentra muy disconforme. Staff: Es importante recordar que incluso una cirugía correctamente ejecutada puede asociarse a complicaciones postoperatorias. El síndrome de Irvine-Gass se relaciona con ciertos factores intraoperatorios, pero también puede presentarse en ausencia de ellos. Mi recomendación es que, antes de cada cirugía, siempre expliques al paciente que existen riesgos inherentes al procedimiento, aun cuando todo se realice de forma adecuada. No todas las variables están bajo nuestro control. En cuanto a la prevención, podrías considerar el uso profiláctico de antiinflamatorios tópicos en el preoperatorio en pacientes seleccionados. Becado: Me parece un muy buen punto. Aprovechando que usted se dedica a retina, imagino que enfrenta complicaciones aún más complejas. ¿Cómo maneja usted este tipo de situaciones y el abordaje del paciente? Staff: En general, los pacientes de retina son clínicamente más complejos y tienen un riesgo mayor de complicaciones, ya que muchas de sus patologías tienen un pronóstico incierto y, sin tratamiento, pueden progresar hacia la ceguera. Por eso, es fundamental conversar con ellos antes de la cirugía y explicarles que, aunque el procedimiento se realice correctamente, la enfermedad puede seguir evolucionando, ya que no todos los factores son modificables.
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