Nefrología
Temsirolimus mejora supervivencia en el carcinoma de células renales metastásico
El carcinoma de células renales representa un 2.6% de todos los cánceres en Estados Unidos y se esperan unas 13.000 muertes ocasionadas por esta enfermedad en el año 2006. El tratamiento clásico es la nefrectomía radical pero un tercio de ellos hacen metástasis a distancia. Hasta ahora se han usado en estos pacientes la interleuquina 2 y el interferón alfa, siendo las interleuquinas muy tóxicas y lográndose sobrevivas de hasta 12 a 17 meses en pacientes que no habrían sobrevivido más de 4 a 8 meses. El temsirolimus es un inhibidor de la rapamicina (mTOR) quinasa, un componente de la señalización de las vías intracelulares relacionadas con el crecimiento y proliferación de las células y la respuesta de éstas al estrés hipóxico. El agente se une a la proteína FKBP-12 intracelular y forma un complejo que inhibe la señalización de la rapamicinaquinasa suprimiendo la progresión del ciclo celular y la angiogénesis, lo que es esencial en el crecimiento del tumor renal.
Entusiasmados con los buenos resultados anteriores con temsirolimus o con interferón o ambos, se comenzó este estudio (trabajo multicéntrico de los miembros del Global Avance Renal Cell Carcinoma, ARCC) en fase III en que se usó temsirolimus solo, temsirolimus con interferón alfa e interferón solo. Se eligieron 670 pacientes con carcinoma de células renales estadio IV o recurrente, una escala de comportamiento de Karnofsky de 60 o más (máximo 100) y tumores que fuesen mesurables de acuerdo al criterio de “Response evaluation criteria in solid tumors” (RESIST) más otros parámetros sexológicos generales. A un tercio de ellos se les colocó 25 mg de temsirolimus endovenoso semanal, a otro tercio 3 millones de unidades de interferón alfa llegando hasta los 18 millones 3 veces a la semana y al último tercio una combinación de 15 mg de temsirolimus endovenoso semanal más 6 millones de interferón alfa tres veces a la semana. La meta final fue la comparación de la sobre vida en los distintos grupos.
El resultado de este trabajo fue que comparado con el interferón el tratamiento con temsirolimus se asoció a una moderada prolongación de la vida en pacientes con carcinoma renal avanzado y de mal pronóstico. El promedio de sobre vida con temsirolimus fue de 10.9 meses comparado con 7.3 y 8.4 en los grupos en que se administró interferón alfa o la mezcla de ambos medicamentos respectivamente. La tolerancia de temsirolimus fue mejor que la de interferón. Las mayores molestias del temsirolimus fueron astenia, rash náuseas, diarrea, disnea o edema periférico, hiperlipidemia o hiperglucemia. Estos síntomas se pudieron manejar con tratamiento de sostén o disminución de las dosis. El tratamiento combinado no mejoró la sobre vida y fue peor tolerado lo que provocó demora en los tratamientos totales y probablemente por esto la disminución de la sobre vida.
En general se puede decir que los pacientes enrolados en este estudio tenían peor pronóstico dada su gravedad, que los enrolados en tratamientos con citoquinas, sunitinib o sorafenib. También es probable que los resultados con temsirolimus pudieran ser mejores si se usase en periodos más tempranos. Los autores sugieren su uso como tratamiento de primera línea en pacientes con cáncer renal avanzado.
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