Cardiología
Manejo intensivo con atorvastatina disminuye hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca
En ensayos clínicos de selección al azar, se ha demostrado que las estatinas reducen los acontecimientos cardiovasculares en pacientes con y sin enfermedad cardíaca coronaria (ECC). Los individuos con insuficiencia cardiaca (IC) generalmente se han excluidos de estos estudios. Así, a pesar de la coexistencia clínica entre la ECC y la IC, se desconoce el efecto de la terapia con estatinas en personas que sufren de IC. Varias observaciones sugieren que estos medicamentos podrían ser útiles para el tratamiento de la enfermedad, un estado patofisiológico que se caracteriza por la activación neurohormonal, la inflamación y disfunción endotelial. En estudios pequeños, las estatinas han demostrado poder mejorar la función endotelial y disminuir los niveles plasmáticos de las citoquinas proinflammatorias en personas con ECC e hiperlipidemia. Las estatinas pueden ejercer efectos antihipertróficos, antioxidantes y antifibróticos directamente sobre el miocardio y alterar la función inmune, el metabolismo de los macrófagos y la proliferación celular independientemente de los cambios de concentración en las lipoproteínas de baja densidad (LDL). Finalmente, durante la prevención de la isquemia recurrente en pacientes con aterosclerosis coronaria, estos medicamentos son capaces de prevenir el desarrollo o el empeoramiento de la insuficiencia cardiaca.
Kiran K. Khush y colegas de la División de Cardiología de la Universidad de California (San Francisco, Estados Unidos) asignaron aleatoriamente a pacientes (n = 10.001) con enfermedad coronaria estable a un tratamiento con 80 ó 10 mg/d de atorvastatina durante un promedio de 4.9 años. El 7.8% de ellos presentó historia de IC.
La incidencia de hospitalización para la IC fue de 2.4% en el grupo con 80 mg y de 3.3% en el grupo de 10 mg (riesgo, 0.74; intervalo de confianza del 95%, 0.59 a 0.94; P = 0.0116). El efecto del tratamiento para la dosis más alta fue más marcado en pacientes con historia de insuficiencia cardiaca: 17.3% versus 10.6% en 10 y 80 miligramos, respectivamente (riesgo, 0.59; intervalo de confianza del 95%, 0.4 a 0.88; P = 0.009). En individuos sin historia de la condición, los índices de hospitalización fueron mucho más bajos: 1.8% para los 80 mg y 2% para los 10 mg (riesgo, 0.87; intervalo de confianza del 95%, 0.64 a 1.16; P = 0.34). Solamente un tercio de las personas hospitalizadas por IC tenía evidencia de angina o de infarto de miocardio durante el período de estudio. La presión arterial fue casi idéntica durante el seguimiento en ambos grupos.
En conclusión, en comparación con una dosis más baja, el manejo intensivo con atorvastatina en pacientes con enfermedad coronaria estable reduce perceptiblemente las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca. En un análisis posterior, esta ventaja sólo se observó en personas con historia de IC. Es poco probable que el mecanismo que explicaría esta superioridad se deba a la reducción de los eventos coronarios o a diferencias en la presión arterial.
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