The Lancet
Abordaje integral del estilo de vida frente al deterioro cognitivo en América Latina
El estudio LatAm-FINGERS muestra que una intervención de estilo de vida, adaptada culturalmente y que combina dieta, ejercicio y entrenamiento cognitivo, mejora la cognición en adultos mayores con alto riesgo.
América Latina enfrenta una carga creciente de demencia, en un contexto de alta prevalencia de hipertensión, diabetes, obesidad, baja escolaridad y limitado acceso a análisis de biomarcadores, atención especializada y programas preventivos.
En este escenario, el equipo de la Dra. Lucía Crivelli, del Departamento de Neurología Cognitiva de Fleni en Buenos Aires, Argentina, llevó a cabo el ensayo LatAm-FINGERS con el objetivo de evaluar una intervención no farmacológica multidominio, culturalmente adaptada, orientada a prevenir el deterioro cognitivo en adultos mayores con riesgo elevado.
Se trató un ensayo clínico aleatorizado, multicéntrico, simple ciego, de 2 años, realizado en 11 países latinoamericanos y 12 centros. Se evaluaron 1.719 personas y 1.065 fueron aleatorizadas en proporción 1:1, 539 al grupo de intervención sistemática de estilo de vida (SLI) y 526 al grupo de intervención flexible (FLI). Los participantes tenían entre 60 y 77 años con una edad media de 67,5 años, de los cuales el 75% eran mujeres y el 25% hombres. Presentaban un puntaje de riesgo cardiovascular, envejecimiento y demencia ≥6, y rendimiento cognitivo subóptimo.
La SLI incluyó actividad física supervisada 4 días por semana (35 minutos de ejercicio aeróbico por sesión, entrenamiento de resistencia 15 minutos dos veces por semana, coordinación y equilibrio 15 minutos dos veces por semana, e intensidad de 55%–65% de la frecuencia cardiaca máxima, aumentada a 70%–80% tras 6 meses), consejería dietaria basada en dieta MIND (intervención mediterránea-DASH para el retraso neurodegenerativo), entrenamiento cognitivo computarizado BrainHQ (4 sesiones semanales de 25 minutos), control de riesgo cardiovascular y reuniones grupales. La FLI consistió en 4 reuniones de 1 hora durante 24 meses con consejos de salud.
La factibilidad fue favorable, el alcance de reclutamiento fue del 62,0%, la adherencia media a reuniones SLI alcanzó el 71,6%; y 877 participantes (82,3%) completaron el seguimiento a 24 meses. La deserción fue menor con SLI que con FLI (15,2% frente a 20,2%; p= 0,042). La cognición global mejoró en ambos grupos, pero más en SLI, con cambio anual medio de 0,31 DE (IC 95%: 0,28–0,34) versus 0,20 DE (0,17–0,23), diferencia intergrupal de 0,11 DE/año (0,06–0,15; p<0,0001), equivalente a una mejoría anual aproximadamente 55% mayor. A los 24 meses, la diferencia estimada fue 0,25 DE (0,10–0,39; p= 0,0002).
Además, hubo beneficios en memoria episódica (0,14 DE/año; 0,07–0,21; p<0,0001), función ejecutiva (0,04 DE/año; 0,01–0,07; p= 0,006) y velocidad de procesamiento (0,04 DE/año; 0,01–0,08; p= 0,020). La escala CDR-SB no mostró diferencia significativa (−0,01 unidades log/año; −0,04 a 0,01; p= 0,288). Se notificaron 478 eventos adversos, 412 en SLI y 66 en FLI; los graves fueron 50 (9%) y 24 (5%), respectivamente, ninguno relacionado con la intervención.
En conclusión, una intervención multidominio sistemática, culturalmente adaptada, fue implementable en adultos mayores latinoamericanos con riesgo de deterioro cognitivo y produjo mejoras cognitivas superiores a una estrategia flexible de recomendaciones. Los hallazgos respaldan su potencial como aproximación preventiva escalable para países de ingresos bajos y medios, aunque la interpretación clínica individual requiere estudios futuros que vinculen los cambios cognitivos con desenlaces funcionales y biomarcadores.
Fuente bibliográfica
Multidomain lifestyle intervention for the prevention of cognitive decline in at-risk older adults in Latin America (LatAm-FINGERS): a single-blind, multicentre, randomised controlled trial
Crivelli L, et al.
DOI: 10.1016/S0140-6736(26)01278-X