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09 Marzo 2020

Dr. Álvaro Llancaqueo Valeri:

“Adoptar medidas preventivas que protejan al personal sanitario es clave”

Frente al avance del coronavirus (2019-nCoV), el infectólogo plantea que es vital aprovechar las experiencias pasadas con brotes anteriores. 

Los coronavirus pertenecen a una familia extensa de virus ARN. Normalmente afectan solo a animales (bovinos, cerdos, roedores, gatos, perros y aves), sin embargo, algunos tienen la capacidad de transmitirse a personas y, posteriormente, desde un individuo a otro, lo que complejiza aún más su control. 

Producen cuadros clínicos que pueden ir desde un resfrío común hasta manifestaciones graves, con riesgo vital, como ocurrió con el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS-CoV) y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV). 

El brote de una nueva cepa de coronavirus (2019-nCoV) en la ciudad china de Wuhan ha despertado preocupación. Hasta hace una semana, dejaba más de 3000 muertos y cerca de 90 mil personas se han contagiado no solo en China, sino que en otros 74 países de Asia, África, Europa, América y Oceanía, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a decretar alerta internacional.

Pese a la gravedad del brote y reconocer que la situación es altamente preocupante, el organismo internacional asegura que las cifras son aún insuficientes para sacar conclusiones definitivas. 

Esta perspectiva es compartida por el doctor Álvaro Llancaqueo Valeri, médico de la Universidad de Chile, especialista en medicina interna de la Pontificia Universidad Católica de Chile y subespecializado en enfermedades infecciosas y microbiología clínica en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de España.

- Al parecer China reúne características únicas que favorecen la aparición de coronavirus…

Es verdad. Si miramos hacia atrás nos encontramos con las gripes asiáticas, de Hong Kong y aviar, además del SARS y la gripe A (H1N1), un virus que se detectó por primera vez en México en abril de 2009, pero cuyo primer caso en Asia se confirmó el 1 de mayo, en Hong Kong. Estamos hablando de un país enorme, que tiene más de un tercio de la población mundial. En segundo lugar, existen problemas graves de aglomeración, lo que facilita la transmisión de agentes infecciosos. En contrapartida, los chinos muestran un desarrollo científico y tecnológico muy importante en los últimos años, en el área médica tienen una cantidad de publicaciones significativas y han mejorado sus métodos diagnósticos. Además, cuentan con un sistema político que les permite tomar medidas de gran magnitud, como aislar ciudades completas, algo que probablemente en occidente sería muy difícil. Por ejemplo, en México, durante la epidemia de fiebre porcina, se cerraron colegios y balnearios, pero no se podía prohibir la libre circulación de la gente. En China detuvieron hasta el transporte público y restringieron los desplazamientos desde y hacia Wuhan. Por otro lado, eso podría generar una complicación mayor, porque han elevado el riesgo de propagación dentro de una ciudad con altos niveles de hacinamiento y contaminación ambiental.

- ¿Debemos estar preocupados?

Sin duda, pero hay que mantener la calma. Si lo vemos de forma fría, la cantidad de fallecidos y casos, en un país con más de 1.500 millones de habitantes, no representa un gran impacto. Sí debemos estar preparados, porque no conocemos cómo se va a comportar el virus en el resto de la población. No sabemos con real certeza si el coronavirus llegará a Latinoamérica, pero el nivel de desplazamiento de personas por diferentes naciones es tan alto que nos lleva a pensar que sí lo podría hacer. Hace un siglo, los viajes se hacían en barco, pero desde que existen los vuelos intercontinentales el escenario cambió, ya que la posibilidad de diseminar un virus, sobre todo cuando tiene un periodo de incubación que va desde pocos días hasta una semana, aumenta considerablemente, debido a que la persona infectada o contagiada puede transportarlo sin tener síntomas o con sintomatología mínima. Debemos prevenir, ninguna medida está demás.

- Favorablemente, existe experiencia previa…

Exactamente y es muy bueno que eso se mencione. En el caso del SARS, el brote generó mucha alarma entre 2001 y 2002. Ese virus, que también tuvo su origen en Asia, se exportó a varios países y se hizo un control muy potente. Se comportaba como una enfermedad con alta mortalidad, cercana al 10% o 13%, y eso hizo extremar las medidas. Posteriormente apareció otro microorganismo, el MERS. Un coronavirus que aún presenta casos y es bastante más grave que el SARS.

- ¿Qué se hizo en ese momento?

Se adoptaron una serie de medidas de control en las personas que provenían de áreas de riesgo y se trató de limitar la diseminación. El problema principal que tenemos con el coronavirus es que no existe por ahora un tratamiento efectivo, a diferencia de la influenza, para la cual contamos con varios medicamentos de reciente incorporación al arsenal terapéutico, tanto mundial como nacional, de alta eficacia. Todo lo que se ha probado no ha mostrado resultados satisfactorios para la cepa 2019-nCoV, por lo tanto, solo se pueden tratar los síntomas y manejar las descompensaciones. Eso es lo más complejo.

- Doctor, ¿qué aspecto no se debe descuidar?

La principal preocupación que hay por estos coronavirus, sobre todo recogiendo la experiencia del SARS, es que puedan transmitirse al personal sanitario. Esto tiene una implicancia enorme, porque puede afectar el funcionamiento de hospitales, precisamente en un momento en que todas sus unidades deben mostrar un rendimiento altamente eficiente. La infección o contagio de médicos, enfermeras, kinesiólogos, tecnólogos médicos, personal de laboratorio, puede derivar en un ausentismo laboral que dificulte aún más la situación. Hubo médicos que fallecieron en la epidemia de SARS. Esta posibilidad existe, porque cuando nos enfrentamos a un paciente con fiebre y síntomas respiratorios, no sabemos realmente qué es lo que tiene. Por eso adoptar medidas preventivas que protejan a estos profesionales es clave. No basta con que sea solo en áreas como urgencias o unidades de cuidados intensivos, tiene que ser a todo nivel.

- ¿En qué situación se encuentra Latinoamérica?

Estamos expectantes, pero con cierta ventaja. Nosotros nos encontramos en el periodo estival y la circulación de virus es bastante baja. En general no existen aglomeraciones ni factores climáticos que puedan favorecer el hecho de que este virus se disemine con mayor facilidad, lo que nos da tiempo para observar el comportamiento de la cepa y adoptar medidas bien pensadas y con anticipación.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez