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13 Julio 2020

Dr. Arturo Roizblatt Scherzer:

“Darle un sentido a la cuarentena sería beneficioso”

El confinamiento genera una serie de cambios en las rutinas. Aceptar esta circunstancia como una condición dada y replantear el uso del tiempo, son claves para enfrentarlo. 

A mediados de los años 70 el doctor Arturo Roizblatt Scherzer ingresó a estudiar medicina en la Universidad de Chile. Al momento de decidirse por su especialidad, la psiquiatría, primó la idea de adquirir herramientas para lograr un contacto más cercano con sus pacientes.

Dentro de su trayectoria, ha desarrollado una destacada carrera vinculada al área de la familia. Es profesor asistente del Departamento de Psiquiatría Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y, en ese ámbito, ha formado parte del directorio de la International Family Therapy Association.

Autor del libro “Enfrentar la separación y construir una nueva familia” ha colaborado también como editor de otras publicaciones sobre terapia de familia y pareja, tema en el que se ha especializado.

En esta entrevista, dado el confinamiento que se ha establecido para numerosas comunas del país, el psiquiatra entrega una serie de consejos para sobrellevarlo de mejor forma, y hace un llamado a no descuidar las terapias ni las consultas médicas, sobre todo en casos urgentes. 

- ¿Por qué nos cuesta tanto enfrentar el aislamiento, aun considerando que puede evitar contagios y salvar vidas? 

Es muy difícil aceptar que, de un día para otro, se pierda la sensación de libertad y que además sea una autoridad quien dicte los espacios y horarios en los que se puede circular. Reconocer lo anterior y concentrarse en lo que sí podemos controlar, es una tarea importante para todos. Organizar una nueva rutina y establecer un propósito personal durante la cuarentena podría ser de mucha ayuda.

- ¿A qué atribuye que no todos respondan del mismo modo al confinamiento?

Las razones son múltiples. Hay personas con mayor dificultad para acatar la autoridad, otras reticentes a que limiten su libertad y por ende se rebelan. Grupos que tienen menos capacidad para admitir que su actuar tiene consecuencias sobre el resto, porque esta actitud requiere de generosidad. También influye una menor vida interior, baja capacidad reflexiva o dificultades en el control de impulsos.

- ¿Cómo nos afecta clínicamente la cuarentena? 

Depende de la salud mental previa a esta situación, de cómo era la convivencia familiar y de si estaba asociada o no a otros estresores. Se puede manifestar a través de ansiedad, frustración, miedo, culpa, tristeza, irritabilidad o bien de anestesia emocional. A nivel conductual puede generar hiperactividad, tendencia a exacerbar conflictos o manifestarse dificultad para descansar. Por otra parte, y a nivel cognitivo, puede conducir a pensamientos confusos y contradictorios, dificultando la toma de decisiones, concentración y memoria. Desde el lado físico puede existir una sensación de mayor agotamiento, ahogo u opresión, mareos, cefalea, alteraciones del apetito, dolores musculares o gastrointestinales. Surge preocupación respecto de la salud tanto individual como de los seres queridos, más aún cuando la persona debe estar en contacto con la COVID-19, como ocurre con los profesionales de la salud. De todas formas, lo importante es aclarar que esto le ocurre a la mayoría, por lo que no hay que sentirse culpables. Para abordar estas emociones es bueno reconocer lo que a cada uno le sucede y esforzarse por desarrollar la tolerancia; esto hará que se tengan menos problemas con el resto. En este período puede haber aumento de la automedicación con ansiolíticos, hipnóticos, e incluso del consumo de alcohol, tabaco, marihuana u otras drogas, lo que puede exacerbar las dificultades personales e intrafamiliares. Por el lado positivo, habrá quienes en estas circunstancias vean la oportunidad de compartir más tiempo con la familia, ejercer de mejor forma la paternidad, estimular momentos de conexión con sus parejas, iniciar o mejorar rituales familiares y desarrollar actividades para las cuales antes no se tenía tiempo. No obstante, el tener hijos escolares puede requerir compatibilizarlo con el horario laboral lo que puede agregar un estresor. Todo lo anterior requiere flexibilidad para redefinir las relaciones, roles, espacios, y también para reenfocar el uso de recursos económicos cuando estos se ven disminuidos. 

- ¿Qué acciones pueden hacer de este tiempo una experiencia más llevadera?

Lo principal es aceptar la condición de encierro como una situación que no está en uno controlar. El desafío es replantear esta realidad y aceptar las zonas que están fuera del control de cada uno, como por ejemplo el tiempo de duración de esta crisis, y enfocarse en las áreas que sí podemos manejar, como mejorar las relaciones interpersonales. La mentalidad de “estar atrapados” solo hace más daño, por lo tanto, esta es la oportunidad para cambiar de ritmo y ocupar la energía en pensamientos nuevos. La persona se puede proponer realizar algo que siempre había querido hacer y no encontraba el tiempo: estudiar otro idioma, iniciar un hobby, aprender un instrumento musical, estudiar arte, etc. Otra idea podría ser llevar un diario para escribir los pensamientos y las emociones, o datar la propia biografía, para aquellos que ya piensan en dejar su historia a los hijos o a los nietos. Aprender técnicas de meditación y destinar tiempo a ejercitarlas es útil. Finalmente, ojalá mantener o incorporar una rutina de actividad física.

- Y en el caso de los niños…

Es importante brindarles un espacio de confianza donde puedan validar sus emociones y explicarles que es normal que se sientan confundidos y asustados, se debe ofrecer calma, contención y esperanza. Para esto pueden invitarlos a dibujar o escribir acerca de lo que están sintiendo, esto favorece el procesamiento emocional. También, a través de medios virtuales, buscar momentos para que mantengan contacto con sus amistades, así como con sus familiares. Por ejemplo, en niños pequeños, disponer de un horario en que los abuelos puedan leerles cuentos o, en adolescentes, compartir lecturas para luego discutirlas.

- ¿Qué riesgos corren los pacientes con patologías crónicas que no acuden a sus controles o descontinúan terapias? 

Interrumpir tratamientos puede tener consecuencias negativas, como la aparición de síntomas semejantes a los del inicio de la terapia o más graves, sobre todo cuando esta suspensión es súbita. Por ejemplo, la interrupción abrupta de antidepresivos puede llevar a una depresión de mayor intensad, incluso pudiendo aumentar el riesgo suicida, además de experimentar sintomatología diversa por abstinencia. Por eso se debe enfatizar en la necesidad de mantener la terapia con los médicos tratantes, quienes podrán dar el apoyo que sea más beneficioso para el paciente que ya conocen. Sería un error solicitar “por favor” recetas a amistades o vecinos si es que no se dispone de un diagnóstico y se precise la adecuada indicación, de ahí que es recomendable solicitar la indicación a su médico tratante, entendiendo que por las limitaciones de la situación, quien extienda la receta, sea otro profesional.

- ¿Existen afecciones más propensas a la descompensación o agudización de síntomas por el confinamiento? 

Toda patología mental, si se le agrega un estresor como la pandemia, puede descompensar a un paciente que estaba llevando bien su tratamiento, por eso es relevante reiterar lo indispensable que resulta mantener las terapias. Aunque, en ciertos casos y ante estas crisis, las personas podrían haber desarrollado o fortalecido factores protectores que los hagan más resilientes y que tengan nuevos elementos que les permitan defenderse de manera adecuada. Esto dependerá del tipo de enfermedad, de en qué fase de su recuperación estén, y de si su problema está o no acompañado de otras alteraciones, por ejemplo, en su personalidad.

- ¿Qué valor le asigna usted a la teleconsulta?

Seguro que el mantener el tratamiento es indispensable y por lo mismo, si no se puede realizar presencialmente, la telemedicina es un excelente recurso alternativo que debe estimularse.

- Frente a todo lo ocurrido, ¿qué cambios conductuales es bueno incorporar y mantener en el futuro?

Limitar la excesiva exposición a noticias, tolerar la incertidumbre respecto del tiempo que durará la pandemia, aprender a respetar las medidas de la autoridad sanitaria, aceptar y confiar en las recomendaciones de la comunidad científica, comprendiendo los cambios continuos que la evolución impredecible exija. Redefinir espacios, tolerando las limitaciones y modificar los roles en la convivencia del hogar, explicitando con la mayor claridad posible las expectativas. Tolerar los distanciamientos físicos de nuestros seres queridos y potenciar los acercamientos virtuales, tratar de mejorar las relaciones interpersonales dentro del hogar, sobre todo evitando la crítica destructiva, estimulando la flexibilidad, incluyendo los cambios económicos y promoviendo la solidaridad material y espiritual. También es una oportunidad para revisar cómo aprender de la forma de vida que se llevaba prepandemia para valorar lo que se perdió y a la vez, darse tiempo para reflexionar los aspectos de esa vida que se podrían modificar para gozar de una mejor cuando retornemos a la normalidad. Es una buena ocasión para resaltar los aspectos positivos que cada uno ha desarrollado en esta nueva etapa de convivencia. 

Por María Ignacia Meyerholz L.