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19 Noviembre 2018

Dr. Víctor Valverde Palma:

“El láser CO2 es bien tolerado, seguro y no tiene efectos adversos”

El síndrome genitourinario es uno de los grandes problemas de la menopausia. La falta de adherencia y respuesta a tratamientos convencionales ha llevado a probar nuevos métodos con resultados eficaces y definitivos.

El síndrome urogenital de la menopausia se ha definido como la suma de síntomas y signos asociados a la disminución de hormonas ováricas, como estrógenos y otros esteroides sexuales, los que se relacionan con cambios en los labios mayores y menores, introito, vestíbulo vulvar, clítoris, vagina, uretra y vejiga.

Anteriormente descrito como atrofia genital, fue modificado por la Sociedad Internacional de Estudios de la Salud Sexual de la Mujer (ISSWSH, por sus siglas en inglés) y la Norteamericana de Menopausia (NAMS) por uno más preciso, que incluyese al sistema urinario, el que se ve afectado por las variaciones hormonales.

A los cinco años de iniciada la menopausia, cerca del 50% de las mujeres que no usan terapia hormonal refiere molestias importantes. La baja de los receptores provoca cambios en la funcionalidad y fisionomía del sistema urogenital, perdiendo hidratación y elasticidad; dispaurenia, sangrado o sensibilidad, incontinencia de orina- esfuerzo y aumento de la frecuencia de micción. 

Tradicionalmente, se la ha tratado con aplicación de estrógenos locales, cuyo objetivo es restaurar la fisiología y aliviar la sintomatología. Sin embargo, su uso tardío, repercute en una respuesta parcial y, por ende, en una baja adherencia, lo que ha llevado a buscar nuevas alternativas de tratamiento.

Uno de ellos es el láser CO2 fraccionado Monalisa Touch, cuyo uso se ha masificado en los últimos 10 años. El doctor Víctor Valverde Palma, ginecólogo experto en menopausia, es uno de los profesionales que utiliza esta técnica con sus pacientes. 

Hace cinco años, conoció de primera fuente los beneficios de este método, al trabajar junto a uno de los líderes europeos en aplicación, el especialista italiano Stefano Salvatore. Climaterio.

“Era una frustración no poder ayudar a estas mujeres con los tratamientos farmacológicos convencionales y lograr que tuviesen una vida plena. Ante esta realidad nace el láser, con el objetivo de rehabilitar los genitales y el sistema urinario de estas pacientes, una alternativa efectiva y definitiva para el síndrome urogenital”.

- Doctor, ¿qué lo llevó a utilizar el láser CO2 fraccionado en su práctica clínica?

El láser tiene diferentes utilidades en área médica. En cirugías se utiliza para cortar, coagular, estimular tejidos quemados o que no han cicatrizado. Todo lo que se aprendió en la parte dermatológica y estética, se llevó a la parte genital. Hace 10 años, se creó el láser Monalisa Touch fraccionado para genitales femeninos en Europa como una alternativa al tratamiento de la mujer post menopaúsica. Actualmente, es el único autorizado para esto por la FDA y EMA, ya que ha demostrado evidencia científica durante muchos años.

- ¿Cómo actúa específicamente?

Se practica en la consulta ginecológica y no requiere anestesia. Por medio de una sonda vaginal, se va aplicando en 360°, puntos de láser cada 3 milímetros. Se usa en el intracto y labios mayores y menores, porque es todo un entorno. El láser CO2 fraccionado utiliza dos tipos de luz. La primera es exfoliativa y a través de la acción de pulso D realiza un peeling o barrido de la superficie de la mucosa. Al ser fraccionado, deja un tejido sin tratar donde se produce la abrasión. La mucosa vaginal, que está altamente atrofiada y delgada, lleva a la reparación del tejido y aparece uno nuevo. El segundo láser, se introduce en la profundidad de la mucosa, a 0,7 milímetros y genera una injuria fraccionada parcial y controlada, un daño térmico que estimula las células de reparación en el tejido. Comienzan a producir fibra colágena, fibra elástica, ácido hialurónico y neo vascularización. Basta con que alrededor del 10% a 12% del tejido de la mucosa vaginal se trate, para que se observen resultados. Se aplica en tres sesiones, separadas por un mes.

- Y respecto a sus beneficios concretos…

Es bien tolerado, seguro y no tiene efectos adversos, salvo pequeñas molestias que desaparecen al día siguiente. Logra un 80% de recuperación de los tejidos, a condiciones similares a la pre menopausia, tanto en la histología como en funcionalidad. Se reducen las molestias y se recuperan la tonicidad, la hidratación y elasticidad. Durante la menopausia cambia el PH, al ser más alcalino, aumenta la proliferación de nuevas bacterias, hay infecciones urinarias reiterativas, vaginosis. Estas molestias disminuyen. Tiene efectos psicológicos positivos. Las pacientes vuelven a tener una vida sexual plena con sus parejas, aumenta la seguridad en ella y se ven notorias mejoras en su calidad de vida.

- ¿Qué parámetros se evalúan antes de su utilización?

En consulta, se realiza una encuesta con preguntas muy dirigidas, la que se complementa con la consulta ginecológica y los exámenes físicos. Es una encuesta validada en Chile, está enfocada en conocer la salud sexual y urinaria y, además, mide el nivel de molestias en el estado de la menopausia. Si se detecta una atrofia urogenital y la encuesta revela un puntaje alto en ésta, estamos en condiciones de aplicar el láser. 

- ¿Este tratamiento está contraindicado para algunas mujeres?

A pacientes que vienen con sangrado no se les puede realizar. En infecciones vaginales o urinarias tampoco, porque el láser al hacer pequeños cortes aumenta la irritación. En mujeres que han estado bajo tratamiento de quimio o radioterapia, en zona genital, general o focalizada y quieren hacerse láser, deben esperar un año después del tratamiento. Tampoco se recomienda en mujeres con herpes o con antecedentes, porque puede producir un rebrote. 

- ¿Cuál es la aceptación de esta terapia en pacientes con cáncer?

 El síndrome urogenital es mucho más complejo en aquella mujer que ha sido tratada por un cáncer de mama, quien tiene una menopausia mucho más precoz y debe utilizar medicamentos antiestrogénicos. En cáncer de mamas el láser es lo ideal, porque este grupo de pacientes no puede tomar hormonas. 

- Por último, ¿qué otras aplicaciones se le ha dado al láser CO2 fraccionado?

En Europa se utiliza para lesiones del parto, para el tratamiento de desgarros o hematomas. Al aplicar láser en la cicatriz, desaparece el dolor. En esos casos, es de manera preventiva, para que no tenga prolapsos y recupere calidad de los tejidos. En mujeres que incluso no han tenido parto vaginal, se aplica para devolver tonicidad.

Por Macarena Castro