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14 Octubre 2019

Dr. Roberto Muñoz Molina:

“En hallux valgus no existe una cirugía única”

Para el traumatólogo la personalización del tratamiento quirúrgico de esta condición se ha desarrollado considerablemente en los últimos años, permitiendo entregar soluciones según la necesidad de cada paciente. 

El hallux valgus, comúnmente llamado “juanete”, es una deformidad ortopédica del antepié, que supone un 80% de todas las deformidades de esta extremidad y se caracteriza por una desviación axial del metatarso y de la falange del primer dedo, que afecta a un 40% de nuestra población femenina.

Un conocedor del tratamiento quirúrgico de la patología es el doctor Roberto Muñoz Molina, especialista formado en el Instituto Traumatológico (IT) de Santiago, que actualmente trabaja en la Clínica Bupa de Antofagasta y en el Hospital Clínico de la Universidad de Antofagasta en Chile.

Sobre cuáles son las consideraciones a tener en cuenta al momento de elegir la mejor opción terapéutica y qué desarrollos se han producido, el especialista conversó con SAVALnet. 

- Doctor, ¿qué complicaciones se asocian a un hallux valgus?

El juanete en sí va alterando en forma lenta, pero progresiva, la mecánica de la marcha, desarrollando desviaciones, callosidades y paso doloroso que puede –secundaria y tangencialmente– generar alteraciones en articulaciones de carga como rodillas, caderas o columna.

- ¿Con el paso del tiempo las modificaciones a la anatomía normal del pie van aumentando?

En general, esta alteración va aumentando con el tiempo, generando otros cambios como dedos en garra o en martillo, sobrecarga metatarsiana, metatarsalgia y aparición de una prominencia medial dolorosa en la base del dedo gordo, que se conoce como bunio. La evolución natural de un juanete es siempre hacia el agravamiento, lo que puede explicar por qué un pie con una desviación mínima sin síntomas ni dolor, con los años, comience a presentar molestias, las cuales obligarán al paciente a consultar un especialista.

- ¿Existen factores de riesgo relacionados?

Dentro de las causas más comunes que generan su manifestación está el uso frecuente de calzado apretado o en punta, lo que provoca una deformación plástica del antepié; la herencia genética; algunas enfermedades autoinmunes que generan inflamación e inestabilidad articular; y, por último, en aquellos pacientes que sufren de pie plano moderado o severo, porque debido a la pronación del antepié, se generan vectores lateralizantes que actúan sobre el dedo gordo, los que –de a poco– van provocando laxitud e inestabilidad medial, generando finalmente su aparición. Esto es especialmente válido en niños y adolescentes con un pie plano importante sin tratamiento.

- ¿Qué avances se han desarrollado en esa materia?

Actualmente, en la literatura médica están descritas más de 250 técnicas quirúrgicas diferentes para tratar o corregir la deformidad, lo que nos indica que no existe un procedimiento único para resolver todos los casos. Es por eso que cada paciente debe ser analizado detallada y profundamente considerando las alteraciones biomecánicas, inestabilidades articulares, patologías asociadas, deterioro articular, pie plano o cavo y alteraciones de la marcha que existan. Las técnicas quirúrgicas más modernas para resolver los juanetes permiten la carga casi inmediata al momento del alta, lo que antes era impensado; y el reposo prolongado, ahora es escasamente indicado, excepto en casos muy especiales.

- ¿Cómo se define entonces la intervención más adecuada?

Las opciones de tratamiento quirúrgico varían según la gravedad y el dolor que provoca el juanete y puede realizarse sobre los huesos o las partes blandas de la zona medial del pie, en el dedo gordo, sobre el juanete mismo o en otros puntos de la extremidad, dependiendo de las patologías concomitantes que el caso presente. El abordaje quirúrgico puede requerir de incisiones de tamaños variables dependiendo de la técnica utilizada, de la zona a corregir y de las complicaciones asociadas. Habitualmente, se deben realizar cortes en algunos huesos del pie para cambiar su forma, longitud, eje y orientación. Para estabilizar los huesos en su nueva posición se utilizan implantes especiales los que, por lo general, no requieren ser retirados. A veces, incluso, es necesario fusionar articulaciones o cambiar de posición y función algunos tendones para lograr balancear el pie. Debido a las múltiples variables que entran en juego entre un paciente y otro, cada caso es diferente. Incluso entre los dos pies de un mismo paciente hay disimilitudes. Es por eso que casi no existen cirugías iguales. 

- ¿Todos los casos tienen solución?

Un concepto importante para tener en cuenta es que, a pesar de lo deforme, doloroso y mal que se encuentre un pie, no existen casos sin solución. Sin embargo, lo mejor es operar solo si la deformidad produce dolor o discapacidad.

- Por último, ¿cuáles son las osteotomías metatarsianas más utilizadas hoy?

Antes era común ver juanetes operados en los que sólo se resecaba el bunio y los resultados no siempre eran los esperados. Con el advenimiento de la subespecialización en tobillo y pie, que ha tenido un auge a nivel mundial, se ha logrado comprender mejor la mecánica del pie, así como su patología, lo que permite ofrecer varias opciones según el análisis de cada caso. Destacan dentro de las osteotomías más frecuentes, por mencionar unas pocas, en Chevron que permite corregir hallux valgus leves; en Scarf que nos ayuda a resolver casos moderados o severos; y algunas artrodesis como Lapidus modificado, que utilizamos en juanetes severos o asociados a inestabilidad. Sus combinaciones y modificaciones brindan al cirujano opciones para solucionar cada caso. Más que un tema estético, el tratamiento quirúrgico tiene como objetivo final recuperar la funcionalidad del pie, para que el paciente pueda caminar y realizar todas las actividades sin dolor. Lo estético es un tema accesorio. Si logramos ese binomio, tanto mejor.

Por Carolina Faraldo Portus