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24 Febrero 2020

Dr. Henry Olivi Romagnoli:

“La apnea es una patología de consecuencias a largo plazo"

El 10% de la población adulta en el mundo sufre este trastorno que, de no ser tratado, aumenta el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

La apnea obstructiva del sueño (AOS) se caracteriza por provocar breves interrupciones de la respiración durante el periodo de descanso. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) representa un importante tema de salud pública, puesto que alrededor del 10% de la población adulta la padece y nueve de cada 10 personas desconocen su condición.

Su prevalencia varía según los diferentes países, los grupos étnicos y los criterios diagnósticos que se apliquen en las poblaciones estudiadas y los estudios publicados desde los años 90s a la fecha, dan cifras que van desde 4% al 37% en hombres y de 2% al 20% en mujeres considerando apnea leve, moderada y severa.

De acuerdo con el doctor Henry Olivi, broncopulmonar del Centro Respiratorio y Cirugía de Tórax, del Centro del Sueño de Clínica  Las Condees y miembro de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, “la presencia de ronquido y riesgo de apnea es mayor en varones y aumenta con la edad especialmente sobre los 40- 45 años, duplicando a las mujeres. Esta diferencia desaparece en las mujeres postmenopáusica por los cambios hormonales en ellas”. Además de la edad y el género, otro importante factor de riesgo para apnea es el peso corporal. Este factor es la principal causa del marcado aumento del SAOS en las últimas décadas por el incremento de la obesidad en el mundo”

En relación con su abordaje, asegura que es fundamental partir con las medidas generales como son los cambios en el estilo de vida, modificación directa en la dieta, ejercicio y eliminar el consumo de alcohol y tabaco. Luego se debe tratar del colapso de la via aérea faríngea, que es lo que provoca la apnea. Esto ya sea con el uso de un dispositivo de presión positiva continua de la vía aérea (CPAP) al dormir o mediante cirugía para remover amígdalas hipertrófias (como ocurre ppalmente en niños y jóvenes) o para corregir malformaciones craneofaciales..

“El CPAP es el tratamiento de elección mas eficaz para los pacientes con SAOS moderado y severo y en la actualidad se han perfeccionado enormemente siendo muy bien tolerados y eficientes, no solo para los pacientes, sino que también para sus parejas que también sufren los efectos del ronquido y las apneas.”.

- Doctor, ¿cómo se define la apnea del sueño y cuáles son sus repercusiones?

Se trata de una enfermedad respiratoria crónica, caracterizada por un aumento de la resistencia en las vías aéreas superiores, que genera obstrucción total o parcial en forma repetitiva durante el sueño. Por lo general, quien la padece no lo sabe, a lo más, toma conciencia que se ha levantado con la sensación de no haber descansado. Muchos pacientes no conocen su diagnóstico y, lamentablemente, esto se asocia a mayor aparición de trastornos depresivos, incremento en el riesgo de sufrir accidentes de tráfico o laboral, pérdida de productividad, deterioro neurocognitivo y de la calidad de vida. Pero el mayor problema ocurre a largo plazo, ya que existe riesgo de enfermedades al corazón y accidente cerebrovascular. Estamos hablando de una afección a la que debemos tenerle respeto. 

- ¿Cómo se asocia con la patología cardiovascular? 

La hipoxia intermitente produce un estrés oxidativo que genera daño a nivel celular, especialmente el epitelio endotelial de los vasos sanguíneos. Sumado a esto, el mayor esfuerzo inspiratorio y fraccionamiento del sueño, gatillan liberación de sustancias inflamatorias que producen una disfunción vascular, que significa que los vasos se van alterando debido a la inflamación de sus mucosas y tornándolos más rígidos. Todo esto conduce a un aumento de la presión arterial, mayor resistencia vascular periférica, incremento del trabajo cardíaco, hipertensión y mayores índices de accidentabilidad. A largo plazo, toda esta alteración determina un aumento de la presión arterial hasta cuatro veces más frecuente que en las personas que no tienen apnea, así como también se ha demostrado en los casos de arritmia, infarto al miocardio, mayor riesgo de cáncer y aumento de la resistencia a la insulina. La apnea no se debe tomar a la ligera.

- También hay impacto en pacientes con afecciones respiratorias, como la EPOC…

Exactamente, en estos casos, por ejemplo, se potencia lo que se llama síndrome de sobreposición de la desaturación intermitente de la apnea, que es cuando a esta baja de oxígeno que el paciente ya sufre por padecer EPOC, se le suma toda la imposibilidad respiratoria que conlleva la AOS. Por lo tanto, cuando estamos frente a un paciente con EPOC y apnea obstructiva del sueño, enfrentamos un caso de mayor grado de desaturación que conlleva mayor riesgo cardiovascular, muerte nocturna, infartos y de estadías hospitalarias más largas.

- Según la Encuesta Nacional de Salud 2018, el 63,2% de la población sufre de trastornos como ronquidos, insomnio o apnea obstructiva…

Y no me sorprende. Todo esto tiene que ver con una condición genética, por lo tanto, desde el punto de vista médico, siempre se debe analizar si los familiares del paciente roncan o tienen apnea, ya que ese es el factor esencial para que la persona también la exprese. Pero hay otros factores muy importantes, como la edad y la obesidad. Si uno lo piensa, la población está envejeciendo y, por otra parte -y más grave aún- la obesidad es una pandemia que cada día va en aumento. Por lo tanto, los dos aspectos más relevantes que contribuyen a la aparición de la apnea están en pleno crecimiento. Por eso no me sorprende este aumento de los trastornos del sueño.

- ¿Cómo operan los métodos de diagnóstico?

La polisomnografía es el estándar en todo el mundo. Sin embargo, es caro, consume tiempo y recursos. Por eso han aparecido técnicas más modernas como la poligrafía respiratoria que tiene la gran ventaja de ser más económica y simple de realizar, pero su limitante es que no evalúa el sueño entonces, queda la duda que si el paciente no arroja nada porque no durmió o porque efectivamente no hace apnea. Para simplificar la toma de decisión respecto a qué tipo de examen realizar, se han elaborado algoritmos que permiten evaluar previamente a los pacientes con mayor riesgo de AOS, y eso ha colaborado a que podamos hacer el estudio indicado a cada persona y evitar falsos negativos.

-Por último, ¿qué rescata en torno a los avances asociados al abordaje y tratamiento de la AOS?

En el último tiempo diría que se ha desarrollado mayor conocimiento de la patología en relación con cómo estudiarla y abordarla. De cierta manera se ha ido protocolizando mejor. En cuanto a medicamentos para la apnea, no ha habido avances, pero sí en estimuladores a nivel de músculos de la faringe que, en teoría, buscan que ocurra lo mismo que cuando uno está despierto, básicamente, que los músculos estén activados.  Y respecto al CPAP, que es el tratamiento comprobado científicamente y con mayor grado de respaldo por la evidencia, mencionar que en la actualidad son mucho más seguros, portátiles, silenciosos y las mascarillas más amigables.

Por María Ignacia Meyerholz