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06 Abril 2020

Dra. María Angélica Macías Eslava:

“La educación terapéutica en dermatitis atópica es primordial”

Para la dermatóloga infantil esta es la clave para ayudar a los pacientes y sus familias a seguir tratamiento y prevenir complicaciones evitables, mientras se mejora la calidad de vida. 

La dermatitis atópica (DA) es la enfermedad de la piel más frecuente en niñas y niños, constituyendo entre el 15 a 20% de las consultas dermatológicas pediátricas en América Latina. Se trata de una condición inflamatoria crónica, que tiene una base genética importante y está en el espectro de patologías atópicas, dentro de las cuales los pacientes también pueden desarrollar rinitis y asma.

Para la doctora María Angélica Macías Eslava, pediatra y dermatóloga infantil formada en la Universidad de Buenos Aires, “a través de la piel se pueden saber muchas cosas. Por eso decidí juntar los dos campos, para conocer bien a los niños desde adentro hacia afuera”.

Confiesa que siempre quiso dedicarse a la especialidad. “Tenía -y tengo- paciencia, amor y dedicación por los pequeños y adolescentes. Sabía que tenía que dirigirme a ellos para ser feliz. Y con respecto a la piel, a partir del décimo semestre de medicina, cuando empezamos a rotar por las diferentes especializaciones, encontré que el órgano que más me identificaba era ese, porque es el reflejo del alma”. 

- ¿Cuáles son las principales características de la dermatitis atópica en los niños?

Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica de la piel caracterizada por un prurito intenso, con exacerbaciones recurrentes y una distribución característica de las lesiones, la cual varía según la edad. Las personas con DA tienen piel seca e irritable, son más sensibles a todas las causas de prurito y presentan lesiones de eccema secundarias al rascado y la frecuente sobreinfección, en especial por Staphylococcus aureus. Es el primer escalafón de lo que llamamos marcha atópica, que describe la secuencia por la cual pueden ir manifestándose diferentes entidades alérgicas desde la infancia hasta la edad adulta y, en muchos casos, influye que uno de los padres sea atópico, no necesariamente que se exprese a través de la piel. Es una patología genética heterogénea y multifactorial, como resultado de la interacción entre diversos genes y factores ambientales

- ¿Cuándo suele aparecer?

Generalmente sobre los seis meses de vida, porque el niño nace con esa predisposición genética, pero hay algunos que pueden presentar a las semanas de vida la conocida dermatitis seborreica. A estos pequeños hay que hacerles seguimiento, porque puede ser el inicio de una DA. Esta es una condición que acompaña al infante en su proceso de crecimiento y tiende a mejorar hacia la adolescencia o adultez. Eso no pasa en todos los casos, por eso requiere de un acompañamiento permanente.

- ¿Qué dicen los estudios epidemiológicos sobre su prevalencia?

Afecta entre un 15 a 20%, de la población infantil, debido al proceso de industrialización, el daño a la capa de ozono, la contaminación, los químicos presentes dentro de los alimentos y por el exceso de cuidado y de limpieza de la piel que, en ocasiones, no se realiza correctamente y con los productos adecuados, lo que altera el pH y predispone a que se presenten brotes en estos niños. 

- ¿Los síntomas son distintos dependiendo de la edad?

La principal característica de esta enfermedad es el prurito o picazón, debido a la presencia de una piel hipersensible y más seca que lo habitual. Si el niño tiene lesiones inflamatorias en la piel, pero no pican uno tiene que descartar el diagnóstico. En esos casos debemos buscar otra entidad que se manifieste a través de ese tipo de lesiones. La dermatitis atópica no existe sin picazón. De hecho, hay pequeños que no pueden dormir por esta causa. Ese es el principal síntoma que va asociado a daño que aumenta con el calor, transpiración, falta de humectación y a una topografía característica: sitios extensores en niños más pequeños; y flexores en más grandes o incluso adultos. 

- ¿Puede derivar o ayudar a la manifestación de otras patologías alérgicas?

La DA no es una alergia, pero sí puede ser el inicio de una marcha alérgica. Podríamos decir que es prima hermana de patologías alérgicas, inmunológicas e incluso de algunas enfermedades pre oncogénicas, la cuales pueden iniciar con un proceso parecido a la dermatitis atópica. No significa que vaya a desarrollar un cáncer, pero sí tenemos que estar pendientes, porque la piel puede ser la manifestación de otras condiciones internas.

- ¿Cómo se trata?

El escalón principal para tratarla es entender qué es lo que está pasando en la dermis. Los atópicos suelen tener una piel agrietada y bastante seca, lo que hace que las células estén separadas y que, por lo tanto, más sensibles al contacto de alergenos que pueden generar reacciones inflamatorias. Entonces el primer paso es entregarle cuidados habituales básicos, que consisten en hidratarla correctamente y evitar estímulos irritantes como polvo, colonias o tejidos sintéticos de colores oscuros. La base está en mantener la barrera de la piel intacta con medidas preventivas dirigidas, porque cada paciente atópico es único, es un mundo completamente distinto. Si tenemos lesiones vamos a usar cremas especiales y corticoides, que son los únicos medicamentos que calman la reacción inflamatoria de la piel y que deben estar en el botiquín de una casa para emergencias. Y debemos inculcar la importancia de ser feliz. Un niño atópico no tiene por qué estar aislado, desescolarizado o en una burbuja. Por el contrario, puede ir a la piscina, jugar en arenera y tener mascotas, siempre y cuando siga las indicaciones de su dermatólogo. En ese sentido, la educación terapéutica es primordial. 

- Y de qué manera realiza esta tarea...

A través de charlas y talleres educativos que dicto mensualmente. He abordado distintas materias desde los cuidados que debemos tener con la piel, pasando por el tipo de fibras a utilizar hasta la necesidad de perderle el miedo al uso de corticoides, porque estos medicamentos son de gran utilidad en estos pacientes. 

- Esta afección cutánea no sólo conlleva secuelas físicas como inflamación, enrojecimiento o picor. ¿Cuánto afecta en el estado emocional, social y psicológico de un niño?

Efectivamente, esta patología tiene un impacto similar al de otras enfermedades crónicas en el bienestar y la calidad de vida de quienes la padecen, porque altera el sueño y la vida social y familiar. Es una patología heterogénea y multifactorial y uno de los principales desencadenantes de brotes es el desequilibrio emocional, porque las neuronas tienen una estructura y una función muy parecida a las células de la piel, los queratinocitos y, por tanto, la hiperactividad neuronal hace que las enfermedades emocionales sensibilicen más al paciente y que se manifiesten directamente en la piel. Por eso es importante buscar orientación específica con apoyo de psicólogo, dermatólogo o medicina interna en el caso de adolescentes. 

- Por último, ¿cuál es la evolución de esta patología en la vida adulta?

Tiende a mejorar en cerca de un 80 a 90% de los pacientes. El niño va a ser atópico toda su vida, porque nace con esa condición. Así como un asmático, en la medida que pasa el tiempo y con los tratamientos adecuados se estabiliza, lo mismo ocurre con la piel del atópico, siempre y cuando haya tenido un proceso de cuidado y ayuda permanente frente a las crisis. 

Por Carolina Faraldo Portus