SAVALnet EC

https://www.savalnet.ec/mundo-medico/entrevistas/la-ilustracion-en-medicina-es-un-aporte-para-difundir-conocimiento.html
15 Junio 2020

Dr. Pablo Albiña Palmarola:

“La ilustración en medicina es un aporte para difundir conocimiento”

La presencia de un componente gráfico en un texto puede complementarlo e, incluso, realzarlo. Es una manera de entrelazar las artes visuales y la ciencia.

Al revisar las ediciones de revistas científicas como Science y Nature, se puede apreciar que con el paso de los años han alcanzado una notable evolución en materia visual y gráfica.

Ejemplo de ello son las portadas cada vez más llamativas, que hacen del color y la gráfica un importante protagonista, encargado de generar impacto visual, interés y servir como anzuelo para los lectores.

El doctor Pablo Albiña Palmarola, neurocirujano del Hospital Barros Luco Trudeau, Clínica RedSalud Santiago y académico del Departamento de Anatomía de la Pontificia Universidad Católica en Chile, se ha interiorizado en este tema, actividad a la cual se acercó aún más durante una estadía de perfeccionamiento en neurocirugía vascular en Japón durante 2019, instancia que lo hizo reencontrarse con el dibujo.

Existe larga data de ilustración científica, un fascinante recorrido histórico y, por cierto, un amplio espacio para recorrer y aprender.

- Doctor, ¿qué papel desempeñan las ilustraciones en la comunicación científica?

Desde la prehistoria, el ser humano ha tratado de plasmar conceptos e ideas mediante la pintura. Desde nuestros primeros antepasados en la edad de piedra, pasando por los inicios de la medicina con Hipócrates y Herófilo de Grecia y Alejandría, el arte ha permitido propagar y enseñar ciencia. Es bueno recordar que, ya desde el renacimiento, grandes maestros como Leonardo Da Vinci y Andrés Vesalio, líderes de la revolución del pensamiento que permitirían desentrañar los misterios de la naturaleza y el cuerpo humano, pudieron perpetuar su legado mediante detalladas ilustraciones que conducirían al desarrollo de la ciencia como la conocemos en la actualidad. El arte siempre ha ido de la mano de la ciencia, desde su nacimiento. Hoy, como lo fue en el pasado, sería inconcebible el aprendizaje y la comunicación sin medios de apoyo visual. Más aún, a veces, la ciencia tiene que lidiar con conceptos abstractos, extemporáneos o, simplemente, fenómenos imposibles de observar o fotografiar. Pensemos en una reacción subatómica, la reconstrucción de una especie extinta o un proceso patológico ocurriendo en el interior de un órgano. Pese a la tecnología existente, un investigador necesita la capacidad de expresar dicha complejidad en estudio, de forma comprensible y fácilmente divulgable. Acá es donde la ilustración juega un papel fundamental.

- ¿Por qué es necesario enriquecer las publicaciones con material gráfico, considerando las posibilidades tecnológicas con las que contamos?

Siguiendo con el punto anterior, hay ideas que simplemente no se pueden plasmar mediante la observación y detección técnica. En el área de la cirugía, por ejemplo, un investigador podría querer plasmar en un artículo de dos dimensiones, una estructura que en el mundo real es tridimensional, la cual además se asocia a un proceso en curso, una cuarta dimensión consistente en la temporalidad de dicha cirugía. En este ejemplo, una fotografía no solo falla en condensar lo más relevante de los múltiples pasos en que consiste dicho procedimiento, sino que también es incapaz de transmitir el sentido de enfoque que el cirujano gana con la experiencia, el ojo clínico que le permite diferenciar la estructura anatómica importante de las que no lo son, al menos en ese momento. Un ilustrador médico competente puede elevar la obra de un cirujano, como lo fue Max Brödel como colaborador de Harvey Cushing, por muchos considerado el padre de la neurocirugía, y así transmitir técnicas y conceptos que serán replicados por miles, fortaleciendo aún más su legado. 

- ¿Cómo llegó a interesarse y perfeccionarse en este tema?

Para ser honesto, siempre me gustó dibujar. Sin embargo, y probablemente debido a la poca difusión que tiene el arte en nuestro país, nunca lo practiqué de forma consistente como para pensar en dedicarme. Para mí, la ilustración médica se dio de forma inesperada. Durante una estadía de perfeccionamiento en neurocirugía vascular en Japón en 2019, me encontré dentro de un equipo de colegas que exigía a sus residentes dibujar cada caso, antes y después de la cirugía. Para mí esto fue algo totalmente novedoso, aunque inmediatamente después de participar en dicha dinámica, me di cuenta de lo útil que resultaba. Como neurocirujano, la capacidad de imaginar el campo quirúrgico de forma tridimensional, a veces, con mucha magnificación bajo el microscopio, es tremendamente ventajoso. De forma paralela, se podría decir que me reencontré con mi hobby de infancia y, de a poco, mis diseños -afortunadamente- fueron teniendo buena acogida. Inicialmente, partí dibujando esquemas sencillos con portaminas y grafito, pero después traté de aprender el uso de programas de diseño gráfico para así facilitar la edición y coloreado de mis ilustraciones. Desde entonces, he tratado de mejorar la técnica, eso sí, siempre a modo de complemento de mi trabajo como médico. En este periodo he podido conocer a algunos ilustradores profesionales de otros países, por lo que, pese a que he tenido la suerte de participar en varios proyectos, aún me considero un principiante. 

- ¿Qué es lo más difícil de ilustrar, específicamente dentro de una publicación científica?

Creo que el obstáculo al momento de participar en una publicación es idear una imagen que ejemplifique de forma clara un concepto y que, a la vez, sea estética y original. Plasmar un campo quirúrgico donde se trate de explicar una serie de pasos, es considerablemente más complicado que pintar una pieza anatómica estática. Hay otros detalles que en mi experiencia, suman complejidad: la mayoría de las revistas ponen límites al número de ilustraciones en un artículo, por lo que el mensaje debe ser lo más claro y directo posible; también los plazos, a veces, son cortos, por lo que hay que ponerse límites -o a los colegas- de hasta qué tan ambicioso el dibujo debe ser; por último, dibujar prótesis o elementos metálicos como en el caso de dispositivos endovasculares, requiere bastante tiempo, particularmente por el detalle de sus estructuras.

- La ilustración es un arte o bien un talento, de qué manera ha sido un aporte en su práctica como médico…

Por supuesto que el talento ayuda, pero como casi todo, creo que la práctica es lo más importante. Hay muchas técnicas que podemos usar para plasmar una idea, ya sean tradicionales o digitales, simples o complejas. Poder manejar un amplio espectro es fundamental para un artista, es algo que espero algún día conseguir y eso lleva tiempo. Desde la perspectiva quirúrgica, la ilustración puede ser una ventaja. Como conté previamente, la cirugía requiere una capacidad de imaginar, previo al acto mismo, las estructuras clave dentro de un espacio tridimensional. Esta capacidad de planificación y preparación a eventuales contratiempos puede, en parte, ejercitarse mediante el dibujo de esquemas pre y postquirúrgicos, como ya es costumbre en países de oriente. No es coincidencia que muchos ilustres médicos y anatomistas fueran también ilustradores no reconocidos, como dan prueba sus esquemas y protocolos operatorios que hoy sobreviven en colecciones y galerías. Desde un punto de vista práctico, la ilustración nos aporta a la hora de difundir el conocimiento, ya sea como docentes o investigadores. Cada vez es más importante para un médico tener participación en el campo de la investigación. 

- Al revisar colecciones de revistas como Science y Nature, se puede apreciar una evolución en cuanto a color, imagen y técnica. ¿Cómo impacta en el lector una portada potente?

Las grandes instituciones académicas, generalmente, contratan ilustradores científicos. Por eso es cada vez más común, sobre todo cuando se trata de revistas de tan alto impacto como las mencionadas, encontrar arte de calidad profesional orientado a la ciencia. Evidentemente una buena portada genera un impacto que llega a los consumidores, de la misma forma que un artículo visualmente bien representado atrae una audiencia más amplia. Esto permite que la divulgación científica también sea más eficiente en otros medios, como lo son las redes sociales, cada vez más relevantes. Algunos han llegado a plantear que un manuscrito correctamente ilustrado puede llegar a ser aceptado más fácilmente por el comité editorial de una revista, pues genera más atención y difusión, incluso, pudiendo llegar a tener más citaciones. Al final del día, en la medicina de hoy, donde la cantidad de manuscritos publicados es cada vez mayor, la ilustración termina siendo una ventaja comparativa.

- ¿Tiene o ha pensado desarrollar algún proyecto ligado a la ilustración y la medicina?

Tuve la oportunidad de trabajar en algunos capítulos de un proyecto próximo a salir denominado The Aneurysm Casebook, de la editorial Springer. Ahí conocí al editor general con quien conversamos la posibilidad de ilustrar una posible segunda edición, aunque eso serían palabras mayores, al menos por ahora. Algo parecido está en conversaciones con un grupo de colegas argentinos. En el futuro, me encantaría trabajar en un proyecto nacional, y así contribuir al progreso y difusión local de las neurociencias. Ideas tengo, pero por otro lado mi carrera como médico aún está en desarrollo. Ya veremos cómo se van dando las cosas.

Por María Ignacia Meyerholz L