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25 Octubre 2021

Dra. Elizabeth Hubach Kruckel:

“Los pacientes no solo son cuerpo, también son alma”

La medicina biorreguladora proporciona una mirada diferente de las personas, posicionándolas a ellas como eje principal más que a la enfermedad.

La homotoxicología o medicina biorreguladora nació en Alemania de la mano del médico Hans-Heinrich Reckeweg a mediados del siglo XX y se entiende como un puente entre la medicina natural y tradicional. Trata al organismo como un todo, integrando conocimientos de las terapias naturistas y principios de inmunología para ayudar a que el organismo se recupere mediante la activación de su propio mecanismo de defensa.

Los medicamentos que se utilizan procuran desintoxicar al cuerpo de tal forma que permiten que sea el mismo el que se cure. También colabora en modular las respuestas exageradas de éste y apoya a que los órganos recuperen su función y estructura.

Al respecto la pediatra Elizabeth Hubach, directora del Centro Médico Los Alerces en Chile, con 20 años de experiencia en el estudio y aplicación de esta disciplina, profundiza en su significado y lo que ha podido lograr junto a sus pacientes.

- Doctora, ¿cuáles son los beneficios de este enfoque multidimensional?

Está basada en mejorar la calidad de vida para así lograr la sanación desde una terapia menos invasiva y más cercana, descubriendo que el cuerpo puede curarse con medicamentos homeopáticos y una alimentación saludable. Lo positivo es que cada paciente comienza a conocer su cuerpo y vamos de la mano identificando dónde está el problema. Por lo que no solo se ven los síntomas, sino también la causa del desequilibrio que está cursando. 

- Y diferencias respecto a la medicina convencional…

Fundamentalmente destaca por considerar al paciente de forma integral y no por especialidades. Por lo que primero se realiza un diagnóstico con una completa historia clínica, seguido por una evaluación individualizada en función de la enfermedad que presenta. En base a esto, todas las afecciones se pueden abordar desde esta visión.

- Después de un tratamiento, ¿el organismo es capaz de autorregularse?

Así es, con este método las personas tienen conocimiento absoluto de su cuerpo, por lo que cuando está en un estado de desequilibrio logran mantener el autocuidado. Aprenden a reconocer cuando no están bien, trabajan en ello y si no pueden hacerlo recurren nuevamente a consulta para evaluación e indicaciones. 

- ¿Los medicamentos que se utilizan son complementarios a los tradicionales?

Claro que sí, pero siempre es necesario ir revisando juntos como va evolucionando el paciente. Todos somos únicos y debemos tener claridad de que también tenemos tiempos distintos de recuperación. 

- ¿En qué patologías se observan mayores beneficios?

Básicamente las enfermedades agudas y crónicas, ya que utilizan tratamientos sin riesgos de toxicidad además de fortalecer el sistema inmune y modular la inflamación. También quienes padezcan alergias alimentarias.

- En relación con las secuelas de COVID-19, ¿de qué manera aporta este abordaje a los afectados?

Dado que el SARS-CoV-2 genera una inflamación intensa y estrés en el cuerpo, la medicina biorreguladora es una aliada para poder enfrentar sus consecuencias. Hemos atendido pacientes en los que nos enfocamos en la normalización y recuperación de sus sistemas dañados. En base a esto se aplican medicamentos homeopáticos compuestos, para apoyar la capacidad automoderadora inherente del organismo y no solo para tratar los síntomas, que se consideran una expresión de la propia defensa del sistema que no debe suprimirse.

- Comparte cimientos con la medicina integrativa… 

Sí, la última mencionada consiste en combinar la convencional con la complementaria a fin de tratar los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales de la salud y enfermedad, por lo que genera un carácter de humanización al proceso que permite hacer una relación más cercana entre médico y paciente.

- Para terminar, ¿qué nos enseña esta aproximación médica?

El mundo está en un constante cambio, por lo que todos deberíamos tener la misma flexibilidad. He aprendido que los pacientes no solo son un cuerpo, también son alma. Y espero que muchos colegas se sumen a esta medicina que va de la mano con volver a vernos como seres integrales capaces de sanarnos desde una mirada más humana.

Por Camila Gutiérrez P.