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06 Diciembre 2021

Dr. Hernán Hervás Ortega:

“Para comprender la diabetes debemos conocer su historia”

Convencido que todo endocrinólogo tiene que saber el porqué de esta patología y los grandes avances desarrollados para su manejo escribió un libro que aborda el devenir de ella hasta nuestros días. 

Este 2021 se conmemora el primer centenario del descubrimiento de la insulina, hecho que marcó un antes y un después en el abordaje de la diabetes. Fue considerada como toda una “revolución terapéutica”, porque “supuso el disponer, por primera vez, de un fármaco para tratar a pacientes que tras el diagnóstico estaban condenamos a muerte”, comenta el doctor Hernán Hervás Ortega, endocrinólogo que ha dedicado los últimos cinco años a la investigación histórica de esta patología.

Estudió medicina en la Universidad Central del Ecuador, donde también cursó la especialidad de endocrinología. Desde muy joven se interesó por la diabetes, porque su madre inició la enfermedad tempranamente. “Eso me motivó a seguir el camino de la medicina por esta ruta. A aprender sobre la patología no solo como una entidad nosológica, sino desde su origen. Recortaba todo artículo que hablara sobre ella. Los iba guardando y coleccionando para armar el gran rompecabezas sobre ella. Así surge este libro: Momentos estelares en la historia de la diabetes mellitus: una obra de investigación histórica”, cuenta el miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Endocrinología y Diabetes.

Con cerca de 500 páginas, el texto -dividido en 60 capítulos de alta calidad y bellamente ilustrado- reconstruye las experiencias pasadas y, como se destaca en el prólogo, “demuestra cómo los anteriores modelos de pensamiento médico acaban por ser guías de construcción, pero también de deconstrucción del modo de entender y percibir el proceso patológico disglucémico, desde su posible presencia en la Venus de Willendorf hasta su genómica y la comprensión del sentido social de ella en un mundo globalizado”.

“En todas las páginas está el hombre como principal protagonista, en un intento por recuperar su pasado para comprender el presente y reflexionar sobre el destino de la humanidad en la conquista de la salud y bienestar. Quien no conoce la historia tiende a repetir muchos errores. Como decía Churchill sin un sentido histórico, ningún hombre puede verdaderamente entender los problemas de nuestro tiempo. A los médicos, por lo general, nos gusta la historia de la medicina, porque es fascinante”. 

Para conversar sobre esta epidemia del siglo XXI y su libro, el doctor Hervás conversó con SAVALnet.

- Doctor, ¿cuál es la prevalencia de la diabetes en el mundo?

Aunque hay diferencias según los países, se calcula que entre 8% a 10% de la población la padece. Estamos hablando de aproximadamente 537 millones de pacientes. Cuando yo inicie mi formación, llegaba a 150 millones, una cifra que ya en ese entonces me alarmaba. Se estima que del total entre 5% a 10% son diabéticos tipo 1 y el resto del tipo 2. Esta es una patología que no ha dado tregua. Estamos frente a una epidemia, porque los números nos señalan que uno de cada 10 individuos la padece. Esos son los casos que conocemos, porque existe un subdiagnóstico. En Ecuador, por ejemplo, 40% de los pacientes no tiene diagnóstico, porque al principio es una entidad solapada, su sintomatología pasa desapercibida y muchas personas viven con ella por años. Cuando se diagnostica, el paciente ya tiene una serie de complicaciones crónicas.

- Según la Federación Internacional de Diabetes estas cifras seguirán aumentando. ¿En qué ha fallado la prevención?

La OMS acuñó la frase “las personas pasan la mitad de la vida malgastando su salud y la otra mitad tratando de recuperarla”. Lamentablemente es así. Los individuos comienzan a valorarla cuando la pierden. Entonces, cuando se manifiesta la gente se da cuenta de la importancia de la prevención, pero ya es tarde. Eso nos demuestra que independientemente del resultado, debemos perseverar en la educación en salud de la población. Hemos fracasado en el intento, sí. Hay un mito que dice que en la antigua China designaban a los médicos a un pequeño pueblo, donde la misión era mantener la salud de la comunidad, por tanto, se debía prevenir cualquier enfermedad observando la alimentación, higiene general, actividad física y sueño. Si alguien enfermaba, las autoridades sanitarias le llamaba la atención. Detrás de esta historia hay un concepto importante que acuñó Luis Pasteur “cuando pienso en una enfermedad, no lo hago liándola a un medicamento, sino a la forma de prevenirla”, es decir, es más importante la prevención que la curación. 

- Esta es una patología compleja con un fuerte componente genético y también ambiental. ¿De qué manera los cambios comportamentales han influido en su alta prevalencia?

El ser humano se desenvuelve en un hábitat, donde los hábitos alimenticios están afectados por las características de la región, clima, factor medioambiental y falta de ejercicio. Hay un ejemplo fantástico para explicar este fenómeno: los indios pima, cuyos antepasados eran la gente que vivía entre los ríos Grande en Estados Unidos y Bravo en México. Cuando estas naciones se repartieron esas tierras, su población se dividió. Los pimas estadounidenses adoptaron las costumbres y estilo de vida del país y con el tiempo presentaron mayor prevalencia de diabetes mellitus tipo 2 y obesidad que los pimas mexicanos que siguieron con su rutina. Cuando el hombre se hizo sedentario, inventó la agricultura y domesticó a los animales empezó a sembrarse la semilla de la enfermedad metabólica. Comenzó a comer más hidratos de carbono, cambió la forma de cocinar y se hizo más sedentario, entonces la incidencia y prevalencia de la diabetes aumentó.

- Este 2021 se cumplieron 100 años del descubrimiento de la insulina. ¿Qué importancia tuvo para la historia de la medicina este advenimiento?

Este descubrimiento está considerado como uno de los mayores avances de los albores del siglo XX. En la era preinsulínica, los pacientes morían inexorablemente. Solo contábamos con opio, bicarbonato y dietas restrictivas que hoy consideramos absurdas, pero en ese tiempo se prescribían. Cuando se diagnosticaba a una persona con diabetes -sobre todo la tipo 1, que en ese tiempo se le denominaba diabetes magra- era como entregar un certificado de defunción, porque morían de cetoacidosis diabética rápidamente. Esta innovación es tan importante como los rayos X de Wilhelm Roentgen en 1895 o la penicilina de Alexander Fleming en 1945.

- ¿Por qué fue catalogada como una “revolución” terapéutica?

Marcó un antes y un después. Supuso el disponer, por primera vez, de un fármaco para tratar a estos pacientes que tras el diagnóstico estaban condenamos a muerte. Gracias a los avances en su desarrollo y purificación de la insulina, el diabético tipo 1 tiene una mejor calidad de vida. Utilizándola bien y enseñándole al paciente a convivir con la patología los efectos sobre el organismo se traducen en: superación de la crisis del diabético y prolongación de su vida durante décadas.

- ¿Cómo ha evolucionado?

La molécula de insulina llevó a un siglo de innovaciones que han permitido salvar innumerables vidas. Con Banting y Blest los extractos pancreáticos iniciales eran de acción muy rápida. El paciente debía inyectarse cada dos horas, lo cual era bastante incómodo. Su producción era un problema, porque no había suficiente para todo el mundo y su impureza ocasionaba hipoglucemias y otras reacciones. Se descubrió que puede cristalizar como otros elementos orgánicos. Así nace la insulina cristalina. En Dinamarca, el profesor Hans Christian Hagedorn descubre la insulina NPH (protamina neutra de Hagedorn), que prolonga sus efectos con menos administraciones. Las investigaciones continuaron y Frederick Sanger determinó la secuencia de aminoácidos de esta hormona en 1953, demostrando que las proteínas tienen estructuras específicas. Se convierte en la primera proteína terapéutica creada mediante la tecnología del ADN recombinante. La obtención de “insulina humana” mediante ingeniería genética de bacterias permitió la producción a grandes velocidades y cantidades, mejorando el acceso a ella. Tenemos insulinas de acciones diferentes: ultrarrápidas, rápidas, de acción intermedia (NPH) lentas, mixtas y ultralentas para poder mimetizar lo qué hace nuestro páncreas.

- Hace un tiempo escribió el libro “Diabetes Mellitus: la gran epidemia de nuestro siglo” y ahora “Momentos estelares en la historia de la diabetes mellitus”. ¿Qué lo motivó a desarrollar esta recopilación?

Cuando estaba estudiando medicina, mi madre inició una diabetes. En ese tiempo no sabía nada de la enfermedad. Entonces consulté con algunos profesores, porque le dieron una medicación que casi le causó la muerte. Eso me motivó a estudiarla, tanto así que llegué a ser ayudante de la cátedra del doctor Rodrigo Fierro Benítez, uno de los endocrinólogos más importante del país. Ya graduado pude tratar a mi madre con mayor confianza. En ese tiempo solamente disponíamos de glibenclamida e insulinas porcinas y bovinas. Nada de insulina humana todavía. Ella ha usado insulina por largo tiempo y tengo la ventaja de tenerla todavía con vida a sus 95 años. Por eso soy un fanático de la insulina. Su experiencia me llevó a seguir el camino de la medicina por esta ruta, a estudiar esta enfermedad no solo como una entidad nosológica, sino desde su origen. Desde muy pequeño recortaba todo artículo que tuviera algo que ver con la diabetes. Los iba guardando y coleccionando para armar ese gran rompecabezas sobre ella. Así surge este libro. Antes había hecho un “Manual de ayuda al paciente con diabetes” que lo conoció María de Alba presidenta de la International Diabetes Federation (IDF). Ella me instó a publicar “La gran epidemia de nuestro siglo: la diabetes”, una obra más técnica dirigida a médicos y enfermeras de fácil y sencilla lectura. Pero el último es el que más me llena de orgullo, porque es un texto único, es la historia de esta enfermedad desde sus orígenes hasta lo último he podido investigar en estos cinco años de trabajo. Para el título me inspiré en “Momentos estelares de la humanidad” escrito por Stefan Zweig en 1927 y en “Momentos estelares de la ciencia” de Isaac Asimov. Va a estar disponible en Amazon prontamente y se encuentra disponible en Ecuador en formato físico. 

- ¿De los “momentos estelares”, cuáles son para usted los tres más transformadores?

El cómo se genera esta enfermedad, el descubrimiento de la insulina por Banting y Best y la instauración del Día Mundial de la diabetes son mis elegidos. Hace unos 20.000 años, durante la última glaciación y cuando el Homo Sapiens comenzó a sedentarizarse, vemos la génesis de este problema metabólico. En la portada de mi libro está el papiro de Ebers que nos muestra que, desde hace 4000 años, ya se conocía sobre ella como la enfermedad de la poliuria. Encontramos la primera descripción, signos, síntomas y tratamiento.

El descubrimiento de la insulina en 1921 es un hito muy importante. La colaboración de Frederick Grant Banting, Charles Herbert Best, James Collip y John James Rickard Macleod condujo a la separación y purificación de un extracto pancreático que ofreció tratamiento a miles de personas que antes estaban condenadas a un desenlace fatal. Eso permitió que en enero del año siguiente Leonard Thompson, un niño de 14 años y diabético desde los 12, la recibiera exitosamente. 

El 14 de noviembre, fecha que coincide con aniversario del nacimiento de Frederick Grant Banting, se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, declarada como efeméride por la OMS cuando se celebraron los 100 años de su natalicio. A partir de 1991, tanto médicos como enfermeras y otros profesionales de la salud nos unimos para concientizar sobre este problema que está azotando a la humanidad. Ese día, en todo el mundo, los edificios gubernamentales y emblemáticos se iluminan de azul para visibilizar que, tras un siglo del descubrimiento, el acceso al cuidado de la patología sigue siendo un reto en muchos países.

- ¿Por qué un médico, sobre todo un diabetólogo, debe conocer esta historia?

Como decía Churchill “sin un sentido histórico, ningún hombre puede verdaderamente entender los problemas de nuestro tiempo”. Para comprender esta enfermedad, debemos conocerla. En todas las páginas de este libro está el hombre como principal protagonista, en un intento por recuperar su pasado para comprender el presente y reflexionar sobre el destino de la humanidad en la conquista de la salud y bienestar.

- Para terminar. La insulina cambió la forma de tratar la diabetes. Sin embargo, no se ha podido llegar a su cura. ¿Qué falta todavía?

La diabetes es una enfermedad poligénica. Si hubiese solo un gen involucrado ya la tendíamos. Hemos tratado de mimetizar o remediar lo que hace la secreción pancreática de una manera fisiológica a través de la administración de insulina. Los avances tecnológicos están llegando a tal punto que contamos con dispositivos electrónicos que la administran de forma continua. También se ha avanzado en un páncreas artificial. Tecnológica y científicamente llegará el momento en que encontremos su cura. El 7 de julio 1989 la Reina Madre de Inglaterra visitó Canadá y fue a la casa de Banting, convertida en un museo, para inaugurar el monumento de la “llama de la esperanza, la cual se apagará cuando se descubra la curación de la enfermedad. Todos estamos ansiosos de que eso ocurra. 

Por Carolina Faraldo Portus 

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