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08 Noviembre 2021

Dr. Alfredo Olmedo Valarezo:

“Promovemos educación y atención médica, así como ayuda social”

La Fundación Ecuatoriana por la Salud surge con el objetivo de contribuir al desarrollo científico de profesionales, así como de provisionar servicios a personas vulnerables para mejorar su ciclo vital.

La promoción de la salud es definida por la OMS como “el proceso que permite a los individuos incrementar el control sobre ella”, concepto que se pone en práctica utilizando enfoques participativos entre organizaciones, comunidades e instituciones para crear condiciones que garanticen el bienestar de todos.

En esa línea el doctor Alfredo Olmedo Valarezo, ex director nacional de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública (MSP), junto a un grupo de jóvenes colegas impulsó la creación de la Fundación Ecuatoriana por la Salud (Funesalud).

“Cuando realice el año de salud rural, vi cómo la administración de la salud pública podía ayudar a muchas más personas. Tengo un máster en gerencias de instituciones en salud y estoy cursando una maestría en salud pública, ambos me han ayudado a conocer y entender las políticas sanitarias según la necesidad de las comunidades, su implementación en los territorios y de qué manera estas se pueden ir mejorando”, explica.

De ahí surge la idea de contribuir en estos niveles para así aportar a la comunidad “con un claro enfoque en la prevención, para evitar que la comunidad llegue a un estado de enfermedad y que se traduzca en un mayor costo para el estado el poder atenderlos”. 

Para conversar sobre este y otros temas, el doctor Olmedo se reunió con SAVALnet.

- La promoción de la salud fomenta cambios en el entorno que incluyen modificaciones en las comunidades y los sistemas. ¿Cómo nace Funesalud?

Este es un deseo que se viene consolidando hace un par de años. Cuando formo parte del equipo de trabajo del MSP del Ecuador y me involucro en el desarrollo e implementación de políticas públicas, fui notando el impacto real de ellas. Entonces, junto a un grupo de jóvenes profesionales, nace la inquietud de contar con una herramienta que nos permitiera organizar y ordenar las ayudas que diferentes personas e instituciones realizan, para que estas puedan llegar a las comunidades que más lo necesitan. La Fundación Ecuatoriana por la Salud comienza a gestarse a partir del 2017 y en junio de 2020, en plena pandemia, fue legalmente constituida según acuerdo ministerial. Fue justamente en un momento de necesidad donde vimos la luz para canalizar aportes y proporcionar conocimientos actualizados a nuestros colegas de manera telemática. 

- ¿Cuáles son las principales áreas de trabajo?

Funesalud cuenta con tres líneas estratégicas de acción: ayuda social, educación médica continua y atención médica. A través de estas dos últimas nos financiamos. Prestamos servicios a domicilio, algo que fue de gran ayuda durante la pandemia y se consolidó de tal forma que estamos proyectando la construcción de un recinto físico para seguir con este trabajo. También organizamos encuentros académicos sobre temas prevalentes y asequibles para la comunidad médica. Estos pilares se unen a otro muy importante: las actividades en las que retribuimos a la comunidad mediante ayuda social y médica. Hemos desarrollado distintas brigadas para llegar a sectores o comunidades en donde el MSP, como autoridad sanitaria nacional, no ha podido llegar por diferentes factores, ya sea por difícil acceso, falta de personal médico, porque no existe un recinto asistencial cerca o porque la comunidad no concurre a él. Hemos llegado con medicina, atención y víveres a varios territorios. Lo que ahora queremos es evaluar cuál ha sido el real impacto que han generado estas intervenciones en la comunidad, para así enfocar de mejor manera futuras ayudas. La promoción de la salud implica una manera particular de colaborar: se basa en la población, es participativa, intersectorial, sensible al contexto y opera en múltiples niveles.

- Una de sus características es que está integrada por generaciones jóvenes… 

Quienes formamos parte de Funesalud somos médicos con ideas frescas, que viven la necesidad y tratan de darle una solución con respuestas y resultados, porque queremos hacer algo más por la salud del país. Contamos con profesionales de diferentes especialidades: salubristas, epidemiólogos, traumatólogos, cirujanos, cardiólogos, pediatras y especialistas en gerencia de salud. El equipo nos permite brindar una atención médica completa y también esbozar proyectos de investigación. Además, se suman odontólogos y cirujanos maxilofaciales. En este contexto de ayuda social, nos hemos dado cuenta lo postergada que está la salud bucal, porque las comunidades no tienen el recurso económico para acceder a este tipo de prestaciones o tratamientos. Nosotros hemos ido resolviendo algunos de estos problemas. porque ellos no lo pueden hacer. También contamos con personal civil con ganas de ayudar. Cuando llevamos a cabo nuestros operativos necesitamos de manos y de logística. En esa línea, el trabajo que realizan los líderes barriales y comunitarios locales es fundamental, porque son personas que conocen a sus pares, saben de sus carencias y nos ayudan a focalizar los esfuerzos. Para nosotros son “células de influencia” que nos permiten acercar los mensajes de salud a las comunidades influenciadas por ellos. Es importante que se siga manteniendo y cultivando esta figura, porque estos tipos de liderazgos son muy positivos para la consecución de objetivos sanitarios. Hemos constituido un grupo de trabajo con gente muy interactiva, joven y profesional. Para este equipo es muy importante tener ganas de trabajar y contar con el conocimiento para poder hacerlo.

- ¿Qué tan importante es para ustedes estimular la actualización continua? 

Es crucial y es un tema que se debe inculcar desde el pregrado. A veces pensamos que cuando uno sale de la universidad no tiene nada más que estudiar, pero eso no es así. En medicina, al menos, siempre hay cosas por aprender. Por eso para nosotros transmitir conocimientos y hacerlo de manera fácil, atractiva y asequible es un reto. Por eso las actividades académicas que hemos organizado tienen ese componente: contenidos de calidad y a un costo razonable. Además, educamos a la comunidad general, a los pacientes a través de talleres abiertos con lenguaje para que puedan entender las problemáticas por las que están atravesando. Es un gran desafío, porque muchas veces se mal informan a través de Internet. Ese es un tema que hemos identificado y del cual nos estamos haciendo cargo.

- En un par de semanas más desarrollarán el primer congreso de enfermedades cardiovasculares. ¿Qué conocimientos buscan entregar a sus colegas?

Este evento no está pensado para que los médicos obtengan una certificación para acceder a otro tipo de acciones. Nuestra intención es que los asistentes se vayan a su práctica clínica entendiendo cómo diagnosticar enfermedades mediante la lectura de un electrocardiograma. Esto es algo que se enseña en la universidad, pero que si no se practica se olvida. Entonces queremos entregar los conocimientos básicos para que puedan resolver y actuar frente a estos casos. Nos hemos propuesto como segunda meta que conozcan cuáles son las principales enfermedades cardiovasculares, teniendo en cuenta que son la principal causa de muerte en el país, y los enfoques para incentivar la prevención para así evitar que los pacientes desarrollen una enfermedad o que si ya la tienen hagan cambios comportamentales para que no se compliquen o lleguen a ser letales.

- La epidemia silenciosa de enfermedades cardiovasculares es un fenómeno generalizado en la mayoría de los países en desarrollo. ¿Cuál es la prevalencia ellas en Ecuador?

Es un tema bastante importante y llamativo. En el mundo las enfermedades no transmisibles se miden por estudios poblacionales. En 2018 se realizó en el país la Encuesta STEPS en coordinación con la Organización Panamericana de la Salud, la cual reveló datos alarmantes: el 63,6% de adultos presenta sobrepeso y obesidad, que es un factor de riesgo para desarrollar una enfermedad no transmisible como diabetes hipertensión; 19,8% de adultos presenta presión arterial elevada (HTA); y 7,8% de adultos tiene glicemia alterada en ayunas. Son cifras que nos deben llamar a la reflexión. Antes la mortalidad e incidencia de morbilidades se centraba en enfermedades infectocontagiosas (sarampión, viruela, dengue, malaria). Ahora, con la transición epidemiológica, ha disminuido la mortalidad e incidencia de ellas, pero se ha incrementado la enfermedad crónica no transmisible, que se puede combatir con prevención y cambios de estilo de vida: comer saludable, hacer ejercicio, dejar de beber y fumar. Así, cuando cambia el perfil biológico, se debe cambiar también la forma de intervenir.

- Para cerrar la entrevista, ¿le gustaría extender una invitación formal a sus colegas para que participen en el próximo congreso?

Como presidente de Funesalud me gustaría que puedan participar de esta experiencia académica y de aprendizaje sobre un grupo de enfermedades prevalentes dentro de la población. Es muy importante continuar educándonos y contar con información actualizada, la que estará a cargo de destacados especialistas nacionales y extranjeros, para así poder transmitirlo a través de una atención adecuada a nuestros pacientes. La invitación es cordial y espero que sean muchos quienes se sumen a nuestra actividad. 

Por Carolina Faraldo Portus