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17 Diciembre 2018

Dr. Mario Marchant Lucares:

“Reconocer a la persona en su totalidad humaniza la medicina”

Entender el sufrimiento y vulnerabilidad de los pacientes es fundamental para conectar y establecer relaciones más cercanas. Concepto que está tomando fuerza en la práctica clínica.

Consultas cada vez menos próximas, donde prima la falta de empatía, compasión y escaza comunicación, sería una realidad frecuente en el mundo de la medicina. Algunos sugieren que la relación tradicional médico-paciente está siendo afectada por la prioridad de la eficiencia e incluso por algunos avances tecnológicos. 

Precisamente, son los cambios que ha experimentado la atención los que han impulsado al doctor Mario Marchant, médico pediatra y coordinador de la Unidad de Acompañamiento de Enfermos de Clínica Santa María en Chile, a fomentar la humanización a través de relaciones más cercanas y humanas con los pacientes, que prioricen y consideren su dignidad. 

Se trata de un modelo de atención más afín, familiar y afable, conocido como humanización de la medicina, cuyo objetivo es volver a conectar con el enfermo, al ser capaz de visualizar su estado de sufrimiento y vulnerabilidad. 

Hace 14 años, dio vida al equipo de humanización junto a otros especialistas, quienes de manera voluntaria se reúnen quincenalmente para tratar estas temáticas y difundir el valor de esta nueva visión. Para acercar este concepto al resto de los equipos, anualmente realizan las jornadas de humanización, instancias en las que, junto a destacados invitados, repasan conceptos como espiritualidad, mindfullness o compasión. 

“Hace un par de años, tuvimos la oportunidad de conversar con la doctora que fundó el Instituto para Espiritualidad y Salud de la Universidad George Washington. Es un valor muy importante en humanización, incluso la Organización Mundial de la Salud acepta el concepto de espiritualidad. Hoy existen investigaciones que demuestran que influye en la evolución de la enfermedad en pacientes oncológicos”, señala. 

Entendiendo que la relación entre médico, enfermo y equipo de atención de salud representa un vínculo entre personas, este grupo pretende que la consulta médica se lleve a cabo considerando un eje valórico, emocional, espiritual e intelectual. 

- ¿Por qué se está perdiendo la cercanía en la relación tradicional médico paciente? 

Tiene relación con los cambios que ha experimentado la sociedad, la que se ha ido tecnificando y, en estos momentos, es posible ver, por ejemplo, hospitales digitales y cirugías a distancia. Se pierde ese contacto de persona a persona. Todos los avances tecnológicos han sido positivos, pero lamentablemente han puesto una pared con el paciente que debemos romper. Tenemos que volver a esas raíces, a tratar por el nombre, preguntar cómo está él, su familia y entorno. Con esas pequeñas cosas podemos generar cambios. No se trata de reparar simplemente, sino de curar en su globalidad. 

- ¿Qué herramientas médicas son necesarias para lograr esa humanización?

Para ver más allá, el profesional debe aprender a indagar qué le ocurre a la persona. Pero para hacerlo, tiene que ser capaz de mirarse a sí mismo; en base a experiencias y conocimientos actuamos frente al enfermo. En mi interior, voy a reaccionar y debo hacerlo para ayudar al otro, pero desde mi lado sano. Por lo tanto, es necesario conocer y trabajar las sensibilidades, tener la cabeza y el cuerpo centrado en el momento, en la presencia de uno mismo. Todas las personas tenemos un corazón bondadoso, pero hay una dificultad a mostrarse tal cual. Como médicos, debemos mostrarnos con el corazón abierto para atender. 

- ¿Cuáles son los beneficios concretos de poner en práctica este concepto? 

Es bueno para el enfermo, porque asegura una mejor calidad de vida. Está demostrado que las evoluciones son mejores desde el punto de vista médico, con tiempos de recuperación más cortos. El enfermo se entrega al equipo de salud y cumple las indicaciones, sumado a una mejor adhesión a los tratamientos. También hay beneficios para el equipo tratante. Por ejemplo, la felicidad de reconocer que se está cumpliendo con la vocación de servicio, reduce los miedos a ser juzgados por posibles errores. La humanización es ver la enfermedad de manera global. Entender los miedos. Es importante incorporar estos elementos, porque reconocer a la persona en su totalidad, hace de la medicina una práctica más humana.

- ¿Cómo se pueden humanizar, por ejemplo, los servicios de urgencia, donde se trabaja con total rapidez?

Por ejemplo, con una sonrisa, con tratar al enfermo por su nombre y no como el de la habitación 205. Ante una urgencia hay que reaccionar para solucionar el problema. Después de eso, se podría trabajar esta parte. Por ejemplo, nos llegó una mujer diabética descompensada y luego al preguntar e indagar, tiene un hijo drogadicto lo que le produjo síndrome de ingesta de alimentos, descontrol y despreocupación por su tratamiento. Seguramente habrá que ayudar a que la relación de ella con su hijo mejore, que es lo más importante. Esa visión más amplia es la que hace falta y estamos trabajando. 

- Y en esta entrega, se deben establecer ciertos límites…

No se puede perder la identidad y por eso hay que trabajar estas herramientas, porque hay que tener límites. La persona cuando está enferma, es decir sin firmeza, es muy vulnerable. Los miembros de los equipos de atención están en una posición, por decirlo de alguna forma, de superioridad en la parte técnica: están preparados para esto. Puedo indagar qué es lo que necesita este enfermo, comprenderlo, pero él tiene sus elementos y recursos para salir adelante. Uno pretende ayudar, pero no se trata de involucrarse a tal grado de perderse. Para eso se requiere madurez, visión y conocimiento de sí mismo. Si la relación no funciona bien, se producen casos de burnout, cuando hay un grado mayor de involucramiento. Se está trabajando las heridas de uno como doctor con el paciente. Son los llamados sanadores heridos y eso se evita trabajando las emociones, conociéndose primero, para luego tratar.

Por Macarena Castro