Clínica Mayo:
¿Cómo reconocer complicaciones en el posparto?
El seguimiento médico, el apoyo del entorno cercano y la atención a cambios físicos o emocionales son claves para identificar a tiempo eventuales riesgos durante la recuperación tras el parto.
Así como no existen dos embarazos iguales, el posparto tampoco se vive de la misma forma para todas las mujeres. Por ello, a veces puede ser difícil reconocer cuando existe alguna complicación.
En este contexto, las dos primeras semanas tras el parto concentran el mayor riesgo de complicaciones graves, por lo que reconocer señales de alerta y saber cuándo consultar a un profesional de salud resulta fundamental.
"Las más frecuentes en ese periodo son la hipertensión, las hemorragias o diversas dificultades relacionadas con el sangrado, las infecciones, la ansiedad y la depresión posparto", asegura la doctora Kylie Cooper, especialista materno-fetal de Clínica Mayo.
Si bien existen molestias comunes y tratables, los síntomas nuevos o que empeoran nunca deben ser ignorados. Entre ellos se encuentran los coágulos sanguíneos y los problemas cardíacos posparto, que pueden estar asociados a enfermedades graves como la trombosis venosa profunda, la embolia pulmonar o la miocardiopatía.
La especialista detalla que manifestaciones relacionadas con el dolor, los cambios de ánimo o los niveles de energía pueden ser señales de alerta que hacen necesaria la consulta con un profesional de la salud.
Es esperable que el estado de ánimo y las emociones varíen durante este periodo. Sin embargo, cuando estas alteraciones persisten, pueden derivar en ansiedad, depresión y, en casos poco frecuentes, psicosis posparto.
El tratamiento y el acompañamiento adecuados son esenciales para la recuperación. "Buscar ayuda en ningún caso es un fracaso", señala la doctora. Además, destaca la importancia de asegurar un seguimiento preventivo, ya que las complicaciones del embarazo pueden tener repercusiones en la salud futura.
De la misma manera, parejas, familiares y personas cuidadoras cumplen un rol clave en la detección de complicaciones, al notar cambios sutiles que incluso la propia mujer podría no percibir.