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22 Junio 2020

Efecto de la nutrición en sistema inmunitario

Especialistas recomiendan consumo de inmunonutrientes para ayudar a disminuir inflamación aguda y crónica.

De acuerdo con la evidencia científica, la nutrición es un factor relevante y determinante de la respuesta inmune, por lo que una dieta balanceada resulta clave para enfrentar la COVID-19.

El avance de la pandemia ha obligado a que las personas realicen distanciamiento físico, única medida, hasta ahora, conocida que evitaría contagios. Sin embargo, el claustro ha llevado a que, producto de la ansiedad, se elaboren platos grasos y calóricos, que si bien satisfacen antojos, no son una fuente capaz de proteger en caso de infección.

La respuesta inflamatoria juega un papel crucial en las manifestaciones clínicas de esta nueva enfermedad. Cuando entra el coronavirus al organismo, se desencadena una respuesta inmune que, de no ser controlada, puede provocar daños en el tejido pulmonar y deterioro de la capacidad respiratoria.

Existen varios factores de riesgo asociados a una infección grave por el virus, relacionados con la nutrición como un mal estado nutricional; presencia de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes mellitus; enfermedades cardiovasculares; obesidad y otras patologías inflamatorias que aumentan la gravedad de la COVID.

Lo que se recomienda es inmunonutrición, es decir, la incorporación de alimentos ricos en omega 3, vitaminas, minerales y antioxidantes que, junto con fortalecer el sistema inmunológico, permiten disminuir la inflamación aguda, causada por la COVID, como crónica, propia de enfermedades crónicas y el envejecimiento.

La nutrición en tiempos de pandemia, además de una buena hidratación, debe sumar cinco porciones de frutas y verduras al día, alimentos integrales y legumbres, lácteos descremados, frutos secos, carnes bajas en grasa y todo tipo de pescados, mariscos, pollo y pavo cocinados sin piel.

Se aconseja evitar el consumo de productos altamente procesados debido a su alto contenido en sodio, grasas y azúcares, que no contribuyen en la mantención o recuperación de la salud.