Las consecuencias de una dieta restrictiva
Déficit de nutrientes, cansancio persistente, disminución del rendimiento físico, alteraciones hormonales y un impacto en la salud mental son algunas de ellas. Para evitarlo, es importante priorizar un consumo equilibrado de alimentos.
Con el inicio del año llegan también los propósitos. Para muchos, este período se transforma en una oportunidad para mejorar la alimentación y bajar de peso.
Jugos "detox", ayunos prolongados y la eliminación total de ciertos alimentos son algunas de las soluciones más rápidas y populares que se promueven en redes sociales. Sin embargo, ¿son todas las dietas saludables?
La OMS y OPS advierten que las restricciones severas no son parte de una alimentación saludable.
Eliminar grupos completos de alimentos o reducir de forma drástica la ingesta de calorías puede afectar el funcionamiento normal del organismo. Incluso, estas prácticas suelen ser insostenibles y podrían generar consecuencias a mediano y largo plazo.
Entre ellas, déficits de vitaminas y minerales esenciales, cansancio persistente y disminución del rendimiento físico, alteraciones hormonales y metabólicas; y un impacto en la salud mental y la relación con la comida.
Cuando el organismo recibe menos energía de la que necesita, el metabolismo se adapta para conservarla y aumenta el "efecto rebote". Así, la probabilidad de recuperar el peso perdido es mayor.
Priorizar un consumo variado y equilibrado, sin excluir grupos de alimentos, resulta fundamental para mantener una dieta saludable. Si se quieren hacer cambios, estos deben ser progresivos y sostenibles en el tiempo.
Otros hábitos incluyen comer en horarios regulares, dormir adecuadamente, manejar el estrés, buscar la orientación de profesionales y tomar decisiones informadas.