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06 Septiembre 2021

El mejor amigo del hombre al servicio de la salud

La compañía que ofrecen estas mascotas tiene múltiples beneficios sobre el bienestar de los seres humanos en cuatro grandes áreas: terapéutica, fisiológica, psicológica y psicosocial.

El perro fue, probablemente, el primer animal en ser domesticado. Ha acompañado al hombre durante 18.000 años. Algunos científicos afirman que los domésticos y salvajes tienen un antepasado común: el lobo europeo y no el de África o Asia, como se creía. 

Recientes investigaciones sugieren que las poblaciones de Canis familiaris en Europa, Oriente Medio, Asia Central, Siberia y Asia Oriental contribuyeron a la diversidad canina temprana [1].

Tradicionalmente, fueron utilizados en tareas de pastoreo, vigilancia, asistencia, caza, recolección, deporte y en algunas culturas, en especial las orientales, se incluyeron en cultos religiosos. Por lo que su evolución se desarrolló en paralelo al de la humanidad.

Han sido fieles camaradas de reyes, emperadores, miembros de la aristocracia, así como de personas comunes y corrientes. La evidencia demuestra que su compañía influye de manera positiva sobre la salud y bienestar, efectos que se han clasificado en cuatro áreas específicas: terapéuticas, fisiológicas, psicológicas y psicosociales [2].

La función como facilitadores en la terapia asistida motivacional y física de numerosas patologías, ha permitido que los alcances benéficos de la tenencia de mascotas sean empleados en este ámbito. Adicionalmente, el acompañamiento de ellas se reconoce como un factor protector contra enfermedades cardiovasculares [3] y reductor de estrés: son un soporte psicológico, disminuyen la sensación de soledad y permiten la interacción de sus propietarios con el medio social que los circunda [4].

Un estudio realizado por la Universidad de Columbia Británica (UBCO) en Canadá confirmó que acariciar y abrazar a un perro puede lograr más que una sonrisa en el rostro de un individuo: mejora significativamente su bienestar y niveles de ansiedad [5].

“Sabíamos que pasar tiempo con canes de terapia era una actividad positiva, pero no conocíamos la razón”, explica el doctor John-Tyler Binfet, académico del Departamento de Psicología de la UBCO y especialista en interacción humano-animal que dirigió la investigación. 

Para encontrar la respuesta, su equipo sondeó el estado mental de 284 estudiantes de pregrado. Los voluntarios fueron divididos en grupos según el nivel de relación que iban a tener con los animales: unos debían pasar tiempo con ellos, sin contacto físico; otros podían acariciarlos; mientras que el tercero solo interactuaba con el adiestrador, no había presencia del perro. 

Previo a las sesiones, los participantes proporcionaron autoinformes de bienestar que midieron específicamente sus percepciones sobre afecto positivo y negativo, conexión social, felicidad, integración dentro de la comunidad del campus, estrés, nostalgia y soledad.

Según los resultados, todos experimentaron una mejoría después de relacionarse, pero los más favorecidos fueron aquellos que tuvieron contacto directo con los perros, ya que optimizaron todos los indicadores medidos.

El doctor Binfet destaca que estas conclusiones podrían ayudar “cuando nuestros alumnos retomen las clases presenciales en los campus universitarios luego de las largas cuarentenas. Instaurar programas con perros de servicio, entrenados para tareas específicas, sería una medida costo efectiva para contener episodios de ansiedad. Un abrazo canino es una forma segura de reducir el estrés. Está comprobado”. 

De hecho, un trabajo español, resume cómo la asistencia de perros -y también de gatos- ayudó a sobrellevar el estricto confinamiento de adultos mayores en aquel país. Los casi 1.300 encuestados indicaron haber elevado el patrón de interacción con sus mascotas: la mayoría aumentó el contacto físico, así como las caricias, besos y abrazos [6]. 

“Este hallazgo nos parece particularmente interesante. Por un lado, pone en cuantía la convivencia con animales en un momento en que la relación física entre personas se vio limitada por las políticas sanitarias. En ese sentido, compartir con un perro podría convertirse en una forma de sobrellevar mejor las potenciales restricciones de movilidad y de interacción a futuro, al disponer de una válvula de escape, de alguien a quien redirigir la necesidad natural de estar con otros”, explican los autores.

El valor de los animales como fuente de salud, apoyo emocional y estrategia para mitigar la sensación de soledad durante la pandemia por COVID-19 ha sido también confirmado por un estudio posterior realizado por la Universidad de Lincoln con población británica [7].

Las investigaciones llevadas a cabo durante la emergencia sanitaria han permitido evaluar las ventajas de la convivencia con mascotas en una población expuesta a una misma fuente de estrés y a un impacto negativo similar sobre la calidad de vida. Su ayuda podría considerarse para sortear momentos de dificultad o cuando, por distintos motivos, la red social de una persona se ve diezmada.

No importa la raza, color o tamaño. En definitiva, el contacto físico con un perro marca una diferencia significativa en la regulación emocional de un individuo, su salud física y mental. La evidencia así lo confirma.

Referencias
[1] Bergström A, Frantz L, Schmidt R, et al. Origins and genetic legacy of prehistoric dogs. Science. 2020;370(6516):557-564.
[2] Shibata A, Oka K, Inoue S, Christian H, Kitabatake Y, Shimomitsu T. Physical activity of Japanese older adults who own and walk dogs. Am J Prev Med. 2012;43(4):429-433.
[3] Machova K, Dadova K. Can ownership of an animal contribute to prevention of cardiovascular disorders? Eur J Prev Cardiol. 2019;26(14):1562-1563.
[4] Kramer CK, Mehmood S, Suen RS. Dog Ownership and Survival: A Systematic Review and Meta-Analysis. Circ Cardiovasc Qual Outcomes. 2019;12(10):e005554.
[5] Binfet JT, Passmore HA, Cebry A, Struik K, McKay C. Reducing university students' stress through a drop-in canine-therapy program. J Ment Health. 2018;27(3):197-204.
[6] Bowen J, Bulbena A, Fatjó J et al. The Value of Companion Dogs as a Source of Social Support for Their Owners: Findings From a Pre-pandemic Representative Sample and a Convenience Sample Obtained During the COVID-19 Lockdown in Spain. Front Psychiatry. 2021;12:622060.
[7] Ratschen E, Shoesmith E, Shahab L, et al. Human-animal relationships and interactions during the Covid-19 lockdown phase in the UK: Investigating links with mental health and loneliness. PLoS One. 2020;15(9):e0239397.

Por Carolina Faraldo Portus

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