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17 Febrero 2020

Enfoque anticipativo en otitis

Pese a ser una patología común en la primera infancia, su tardío diagnóstico e incorrecto tratamiento puede reducir considerablemente la capacidad auditiva.

Daño permanente, irreversible y, en algunos casos, pérdida parcial o total de la audición. Son las consecuencias que advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) frente a un tardío o mal tratamiento de la otitis en la primera infancia.

En esta etapa, la otitis media aguda (OMA), producida en la parte posterior del tímpano, es la infección más recurrente. Para la OMS las enfermedades relacionadas con el oído representan un problema habitual, asegurando que 466 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante, de las cuales 34 millones son niños. De acuerdo a estos datos, el organismo internacional proyecta que para el año 2050, más de 900 millones de individuos -es decir, uno de cada 10- sufrirá esta enfermedad. Por lo mismo, un tratamiento oportuno y adecuado es fundamental para detener y revertir esta tendencia, más aún si se considera que más del 60% de los casos que se manifiestan en menores de edad son evitables con un enfoque terapéutico correcto.

Sin embargo, hay otra variante a esta inflamación, conocida como otitis con supuración. Ocurre cuando existe perforación de la membrana timpánica, lo que se produce en aproximadamente 5% de los casos, con drenaje de pus por el canal auditivo. Generalmente, esta perforación mejora y el tímpano cicatriza en forma espontánea. Su forma más temprana de detección es a través de restos de material seco o costroso en la almohada utilizada para dormir.

En ocasiones, la presencia de otitis con supuración puede afectar considerablemente la capacidad auditiva de los niños y si no es detectada a tiempo, el resultado puede ser irreversible.

Esta patología es más recurrente en infantes que en adultos, debido a diferentes factores, entre los que destacan: inmadurez de la trompa de Eustaquio, malformaciones craneofaciales congénitas, procesos alérgicos descuidados y la enfermedad obstructiva de la rinofaringe (vegetaciones adenoideas).

La obstrucción de la trompa de Eustaquio, puede deberse a factores intrínsecos o extrínsecos. En el primer caso, la inflamación de la mucosa es ocasionada por un problema infeccioso o alérgico. Mientras que, el segundo, generalmente es una causa mecánica producida por una hipertrofia adenoidea.

Los virus influyen de manera directa en la aparición de otitis, siendo los más frecuentes el virus respiratorio sincicial, la influenza, parainfluenza, adenovirus, rinovirus y enterovirus.  Aunque también se asocia a la infección de la vía respiratoria alta, problemas alérgicos y trastornos de la funciar ciliar del epitelio respiratorio del canal respiratorio alto.

“La otitis media sigue siendo un problema importante de salud pública en la primera infancia en todo el mundo, con la mayor incidencia entre los seis y 24 meses de edad. Más del 80% de los niños presentará un episodio antes de los tres años y 40% desarrollará seis o más recurrencias hacia los siete años” (DOI: 10.1371/journal.pone.0170316).

“Podemos establecer dos tipos de otitis en invierno: las primeras serían las agudas y se caracterizan por un dolor punzante acompañado de fiebre y supuración ocasional; un segundo tipo son las otitis serosas o seromucosas, en las que los padres van a detectar pérdida auditiva, algún pinchazo ocasional con dolor y sensación por parte del niño de que el oído está ocupado o bloqueado", explica Carlos de Paula, otorrinolaringólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre de España.

En el caso de otitis con dolor y fiebre, los especialistas recomiendan administrar antibióticos y antiinflamatorios, pues las gotas óticas solo se emplearían si el oído está supurando. “El otorrino debe verificar que el tímpano ha cicatrizado y no existen secuelas desde el punto de vista auditivo, ya que una otitis mal tratada podría mermar de forma irreversible la capacidad auditiva”.

La OMS calcula que entre 65 y 330 millones de individuos manifestarán otitis supurativa y 60% de ellos sufrirán déficit auditivo. En promedio, 51 mil menores de cinco años fallecerán anualmente por complicaciones de la OMA que lleven a infecciones intracraneales, según una investigación realizada por académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De acuerdo al artículo (Rev. Fac. Med. (Méx.) vol.57 no.1 Ciudad de México ene./feb. 2014), los repentinos cambios de temperatura contribuyen a su propagación. Además, esta enfermedad se presenta en mayor medida en el género masculino, en niños de bajo peso al nacer, que asisten a guarderías infantiles, con alteraciones craneofaciales, alergias o mala alimentación y ante la exposición al tabaquismo o la polución.

En este escenario, la enfermedad debe ser sobre diagnosticada y, por ende, sobre tratada. “El reemplazo del aire que fisiológicamente ocupa la cámara del oído medio por exudado inflamatorio, se traduce en tres signos posibles de visualizar sobre la membrana timpánica (MT) mediante la otoscopía: hiperemia (congestión), pérdida del brillo (opacidad) y abombamiento. Un cuarto signo es la presencia de otorrea (supuración), que sucede cuando la magnitud del exudado ocasiona el estallido de la membrana timpánica. Es imprescindible para el diagnóstico de OMA la existencia de abombamiento moderado a intenso de la MT, eritema intenso o hiperemia y formación de bulas o turbidez”, sugiere un artículo elaborado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Rev. chil. infectol. vol.36 no.4 Santiago ago. 2019).

Aunque sea poco frecuente, si las otitis se repiten podrían derivar a cuadros más graves como mastoiditis, abscesos subperiósticos o infecciones a nivel del sistema nervioso central como abscesos cerebrales o meningitis.

“La mejor manera de prevenir la otitis es tratar la causa, no la enfermedad. Por tanto, si se repiten, la visita al otorrino es obligatoria. De esta manera, una vez descartados ciertos factores, se puede proceder a colocar drenajes transtimpánicos hasta que el oído madure y se consiga un nivel de audición óptimo”, enfatiza el doctor Carlos de Paula.

Actualmente, está aprobado el uso de balones de dilatación de trompa de Eustaquio en niños, con resultados en algunas series bastante prometedores y ausencia de complicaciones. También se ha innovado con el uso de técnicas de radiofrecuencia en rinitis hipertrófica con obstrucción de trompa de Eustaquio.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez