La revolución digital que optimiza el cuidado geriátrico
A medida que la esperanza de vida aumenta, la IA promete una vejez más saludable e independiente. Para evitar brechas en su uso, es importante que los adultos mayores sean parte del proceso de desarrollo y evaluación.
En un mundo donde la población envejece, llegar de manera saludable es cada vez más importante. Si bien la esperanza de vida aumenta, tiene sus desafíos: riesgos de desarrollar enfermedades crónicas, pérdida de funciones, deterioro cognitivo y aislamiento social. Factores que no solo implican una disminución de la calidad de vida, sino que también altos costos en atención médica y la necesidad de cuidados a largo plazo [1, 2].
Dado que para 2050 se espera que sean más de dos mil millones los adultos mayores de 65 años, es fundamental encontrar soluciones innovadoras que promuevan una longevidad plena, ayuden a mantener la independencia y reduzcan la carga del sistema de salud. Es aquí donde las tecnologías de inteligencia artificial (IA) se posicionan como una alternativa prometedora para mejorar los cuidados geriátricos [1, 2].
Superando el intelecto en la realización de tareas específicas, los modelos de IA han pasado de un enfoque reactivo a uno proactivo en el contexto de la salud de los adultos mayores. Así, el monitoreo continuo y la detección temprana se han convertido progresivamente en una realidad [1, 3]. Gracias a su capacidad para procesar cantidades enormes de información a velocidades imposibles para un ser humano, esta tecnología permite amplificar el juicio clínico [1, 4].
Prevención, detección y tratamiento personalizado
Entre sus contribuciones más significativas se encuentra la optimización de la precisión diagnóstica y la predicción temprana de enfermedades. Para identificar patrones y factores de riesgo, los algoritmos de machine learning (aprendizaje automático) analizan datos de pacientes como historiales médicos, imágenes radiológicas, información genética y elementos del estilo de vida [1, 2].
A su vez, esto permite adaptar planes de tratamiento, generar estrategias de cuidados personalizados según necesidades específicas y ayudar a los profesionales de la salud a tomar decisiones más informadas sobre medicamentos, dosis y posibles interacciones farmacológicas [2]. Además, es especialmente útil en casos complejos o donde existan múltiples opciones de tratamiento, preservando al mismo tiempo dimensiones humanas como la ética y la compasión [1].
Dispositivos electrónicos portátiles
Los sensores avanzados han revolucionado la tecnología portátil, haciendo posible una medición no invasiva, precisa y continua de varios indicadores vitales de salud en tiempo real. Entre ellos, la frecuencia cardíaca, presión arterial, glucosa, gasto calórico, patrones de movimiento y sueño. Sus complejos algoritmos clínicos permiten mejorar la exactitud y reducir falsos positivos. Además de monitorear la salud del adulto mayor, mantienen su independencia y lo empoderan a hacerse cargo de sus patologías crónicas [1, 4].
Teniendo en cuenta que las caídas son una preocupación tanto para el paciente como para sus familiares, esta tecnología portátil también es capaz de prevenirlas y detectarlas mediante un análisis de factores ambientales, patrones de marcha, equilibrio y otro tipo de movimientos. En el caso de alguna eventualidad, envía una alerta a los cuidadores o servicios de emergencia de manera oportuna [1, 2].
Desafíos pendientes
Aunque la investigación en esta área no deja de crecer, persisten varios retos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Foro Económico Mundial han alertado sobre las posibles consecuencias de una implementación incorrecta de la IA, particularmente en este grupo etario. Muchas de estas herramientas pueden recopilar datos sensibles y personales, por lo que la privacidad y el monitoreo de su aplicación deben ser una preocupación importante [3].
La "brecha digital" es cada vez más amplia con la constante innovación, aumentando desigualdades en el ámbito sanitario. Por ello, diseñar estos instrumentos con foco en las necesidades, características, preferencias y habilidades del usuario resulta fundamental. Para asegurar que los sistemas alcancen su máximo potencial y se beneficie efectivamente al adulto mayor, se les debe involucrar en su desarrollo y evaluación [3, 4].
Si bien todavía existen barreras por superar, la inteligencia artificial seguirá revolucionando el cuidado geriátrico, permitiendo que la vejez sea más saludable, autónoma y digna.
Bibliografía:
[1] McDaniel, L. et al. (2025). Aging With Artificial Intelligence: How Technology Enhances Older Adults’ Health and Independence. The Journals of Gerontology. DOI: https://doi.org/10.1093/gerona/glaf086
[2] Garg, R. (2025). Smart Aging: Harnessing Artificial Intelligence to Enhance Elderly Health Care and Independence. Journal of the Indian Academy of Geriatrics. DOI: 10.4103/jiag.jiag_67_24
[3] Shiwani, T. et al. (2023). New horizons in artificial intelligence in the healthcare of older people. Age and Ageing. DOI: https://doi.org/10.1093/ageing/afad219
[4] Czaja, S. & Ceruso, M. (2022). The Promise of Artificial Intelligence in Supporting an Aging Population. Artificial Intelligence and Aging Adults. DOI: 10.1177/15553434221129914
Por Dominique Vieillescazes Morán
