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23 Diciembre 2019

LES: esperanza de remisión

Anticuerpo monoclonal, que actúa sobre el receptor de interferón tipo 1, exhibe propiedades beneficiosas y podría convertirse en la base de una terapia que mejore la calidad de vida de pacientes con lupus eritematoso sistémico.

Es una patología inflamatoria crónica, autoinmune e incurable, caracterizada por la deposición de autoanticuerpos en tejidos como el riñón, piel y pulmones, aunque también puede dañar a otros órganos como el corazón, cerebro y vasos sanguíneos, incluso articulaciones.

Se manifiesta cuando el sistema inmunológico pierde su habilidad para identificar componentes biológicos extraños, atacando células y tejidos propios. Es el lupus, enfermedad que afecta a cerca de 5 millones de personas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. De ellas, aproximadamente el 90% corresponde a mujeres entre 15 y 44 años de edad.

Se puede clasificar como discoide, cutáneo subagudo, inducido por medicamentos y neonatal. Sin embargo, su tipo más común es el lupus eritematoso sistémico (LES), el cual suma el 70% de los casos. Su origen es desconocido, existiendo mayormente sospechas hacia una predisposición genética, aunque algunos científicos aducen causalidad por factores ambientales, como infecciones, antibióticos, sobreexposición a luz ultravioleta, episodios reiterados de estrés y uso de determinados medicamentos y hormonas.

Quienes padecen LES pueden experimentar dolor, fatiga extrema, fiebre, pérdida de cabello, úlceras bucales, problemas cognitivos y otras alteraciones físicas que merman la calidad de vida. Pero no solo eso, también se exponen a sufrir, además de erupciones severas y dolor articular, enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal y accidente cerebrovascular, con consecuencias potencialmente fatales. Sin embargo, su diagnóstico es bajo y a veces tardío, ya que los síntomas, que no siempre se manifiestan, suelen ser atribuidos a otros trastornos.

Como es irreversible, el manejo clínico, basado en medicamentos y cambios de hábitos para disminuir los síntomas, solo logra evitar su progresión. Pese a lo complejo del escenario, a mediano plazo la realidad podría ser más favorable gracias al trabajo de un equipo de investigadores pertenecientes a la Universidad de Monash (Australia).

Las señales son esperanzadoras y se reflejan en la reciente publicación de los resultados de un ensayo clínico, actualmente en fase III. En este, se produjo un anticuerpo monoclonal (anifrolumab) que, si bien no cura el LES, sí muestra avances significativos y una mejora global de los síntomas de la enfermedad, además de disminuir el número de brotes. “Si todo continúa de esta manera, podríamos reducir o terminar el uso de corticoides, que, junto con otros medicamentos moduladores del sistema inmunológico, son la base actual de la terapia”, comenta el doctor Eric Morand, director de la Facultad de Ciencias Clínicas de la institución académica y principal autor del trabajo.

El ensayo, desarrollado entre 2015 y 2018, se publicó en The New England Journal of Medicine (DOI: 10.1056 / NEJMoa1912196) y contó con la colaboración de centros médicos de varios países. Participaron 362 pacientes (93% mujeres), desde los 18 hasta los 70 años, con LES de moderada a grave pese a estar sometidos a terapia estándar. Todos recibieron anifrolumab por vía intravenosa o bien un placebo, una vez cada cuatro semanas durante 11 meses.

“Entre el 60% y el 80% de los adultos con LES muestran un aumento en los genes inducidos por interferón, que reflejan la sobreproducción de la proteína interferón tipo 1. Si bien los intentos anteriores para bloquear esta proteína en el lupus han fallado, la nueva terapia biológica funciona bloqueando su receptor en todas las células del cuerpo, con el objetivo de revertir la activación de los síntomas. Se trata de un avance positivo, si consideramos que solo ha habido un tratamiento aprobado para la enfermedad en las últimas seis décadas”.

José María Pego, coautor y miembro de la Sociedad Española de Reumatología, asegura que “en los últimos años, varios fármacos se han quedado en el camino de la investigación clínica, por lo mismo, estudios como este lanzan un mensaje de optimismo en la búsqueda de un tratamiento contra el lupus. Diferentes terapias ya han superado con éxito la fase II, desde donde pueden salir nuevos medicamentos. No ha sido fácil llegar tan lejos, pero estamos en una buena época”.

El interferón está asociado con otras patologías autoinmunes como la esclerodermia y el síndrome de Sjögren, por lo tanto, también se abren posibles rutas para diseñar terapias para otros trastornos relacionados con la proteína, basadas en este anticuerpo monoclonal.

El éxito de este tratamiento se determinó analizando la tasa de respuesta frente a un índice validado que evalúa la actividad del LES en nueve órganos. “El estudio encontró que, en comparación a los sujetos que recibieron placebo y después de 52 semanas desde el inicio del ensayo, los pacientes a quienes se les administró el medicamento mostraron tasa de respuesta 47,8%, versus el 31,5% de placebo (diferencia, 16,3 puntos porcentuales; IC del 95%, 6,3 a 26,3; P=0,001). Además, los tratados con el fármaco biológico presentaron una mejora en la expresión cutánea, reducción en las dosis de esteroides y una menor tasa anual de brotes”, finaliza el doctor Morand.

Con estos resultados, el ensayo clínico se encuentra a las puertas de la fase IV, donde se evaluará la seguridad de la terapia en la práctica clínica para determinar posibles efectos secundarios no detectados en etapas previas. Un proceso de vigilancia exhaustivo que contribuirá al bienestar de los pacientes con lupus eritematoso sistémico.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez