SAVALnet EC

https://www.savalnet.ec/mundo-medico/reportajes/una-serendipia-antes-de-morir.html
14 Marzo 2022

Una serendipia antes de morir

Un registro accidental de la actividad del cerebro al momento de fallecer entrega evidencia en un campo inexplorado por la ciencia y medicina.

Aunque se ha asumido que la huella neurofisiológica de la actividad cerebral después de un paro cardiorrespiratorio y durante la experiencia cercana a la muerte (ECM) desencadenaría en un estado hipoactivo, estudios experimentales en animales muestran un aumento en la banda gamma como resultado de la hipercapnia previa y el cese del flujo sanguíneo [1]. Ninguna investigación había explorado este tema en humanos, hasta que un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Tartu, en Estonia, fue testigo de este episodio.

No es primera vez que el azar, un error o accidente impulsa adelantos en la medicina. Según cuenta la historia, Alexander Fleming descubrió la penicilina por casualidad. El microbiólogo partió de vacaciones dejando al aire libre una serie de placas de Petri con cultivos de bacterias en su laboratorio. Al volver estaban llenas de moho y advirtió que los hongos de la cepa Penicillium notatum habían destruido a los organismos procariotas unicelulares. Este descuido ha salvado la vida de millones de personas. 

Ejemplos de este tipo hay varios, pero ninguno que entregara información confiable sobre si el cerebro agonizante es capaz de generar actividad consciente y cómo podría hacerlo. Eso hasta que el equipo del doctor Raúl Vicente decidió someter a un paciente epiléptico a un electroencefalograma para estudiar sus convulsiones. Mientras lo hacían, el hombre de 87 años falleció como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio y sus últimas señales cerebrales quedaron grabadas.

Oscilaciones neuronales

Las ECM pueden definirse como sucesos psicológicos profundos con elementos trascendentales y místicos, que suelen ocurrir a personas que cursaron episodios de extrema gravedad, situaciones de intenso peligro físico o emocional o fueron reanimados tras no mostrar signos vitales [2].

Estos elementos incluyen la inefabilidad que el evento trasciende el ego estableciendo una unión con un ser divino o superior. Una revisión panorámica de la vida, sentimientos de paz y tranquilidad, ver un túnel oscuro, una luz brillante o sentirse fuera del cuerpo son los testimonios más comunes [3]. Frente a estas descripciones subjetivas se plantea la hipótesis que el cerebro puede generar una repetición de la memoria dentro de esta fase inconsciente con un aumento de la actividad oscilatoria [4].

Las observaciones de los investigadores de la Universidad de Tartu fueron publicadas en la revista Frontiers in Aging Neuroscience [5] y entregan una nueva perspectiva sobre este tema. “Medimos 900 segundos de actividad cerebral alrededor del momento de la muerte y establecimos un enfoque específico para investigar qué sucedió en los 30 segundos antes y después de que el corazón dejara de latir”, comenta el coautor y neurocirujano Ajmal Zemmar.

Justo antes y después de que finalizara la función cardíaca se apreciaron cambios en la banda gamma y también en otras como las delta, theta, alfa y beta. “Son patrones de actividad cerebral. Estas oscilaciones se producen en relación con funciones cognitivas como la concentración, sueño, meditación, recuperación de la memoria, procesamiento de la información, percepción consciente y recuerdos”.

Hallazgos desafiantes

El doctor Zemmar sugiere que, a través de la generación de oscilaciones involucradas en la memoria, el cerebro puede estar haciendo un último recuento de la vida instantes antes de morir, similar a los reportados en las ECM. “Estos hallazgos desafían nuestra comprensión de cuándo termina exactamente la vida y generan importantes preguntas posteriores, como las relacionadas con la donación de órganos”.

Los resultados entregan esperanza para comprender mejor el fenómeno “recuerdo de la vida”, denominado así por quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte.

“Como neurocirujano, a veces me enfrento a pérdidas. Es indescriptiblemente difícil dar la noticia de la muerte a los familiares, pero ahora hay un consuelo con base científica. Algo que podemos aprender de esta investigación es que, aunque nuestros seres queridos tienen los ojos cerrados y están listos para dejarnos, sus cerebros pueden estar reproduciendo algunos de los mejores momentos de sus vidas”, finaliza Zemmar. Una serendipia que invita a la reflexión y al desarrollo de nuevos estudios, esta vez más dirigidos.

Referencias
[1] Borjigin J, Lee U, Liu T, Pal D, et al. Surge of neurophysiological coherence and connectivity in the dying brain. Proc Natl Acad Sci U S A. 2013;110(35):14432-7
[2] Greyson B (2000) Experiencias cercanas a la muerte. En: Cardena E, Lynn SJ, Krippner S (Eds) Variedades de experiencias anómalas: examen de la evidencia científica (pp. 315-352). Washington: Asociación Americana de Psicología.
[3] Vanhaudenhuyse A., Thonnard M., Laureys S. (2009) ¿Hacia una explicación neurocientífica de las experiencias cercanas a la muerte? En: Vicente JL. (eds) Medicina de Cuidados Intensivos. Nueva York: Springer.
[4] Mobbs D, Watt C. There is nothing paranormal about near-death experiences: how neuroscience can explain seeing bright lights, meeting the dead, or being convinced you are one of them. Trends Cogn Sci. 2011;15(10):447-9.
[5] Vicente R, Rizzuto M, Sarica C, Yamamoto K, et al. Enhanced interplay of neuronal coherence and coupling in the dying human brain. Front Aging Neurosci. 2022; 14:813531.

Por Óscar Ferrari Gutiérrez

Mundo Médico

Destacado Agenda de Eventos

I Congreso internacional RIADIS

20 Enero 2022

Aprendizaje y servicio en actividad física y el deporte para la inclusión social.

...

Congreso odontología digital y nuevas tecnologías

28 Enero 2022

Ésta es la cita anual más importante del sector de la odontología digital en España, y única por su carácter transversal, ya que en...