Vitaminas B, metabolismo y prevención de la neuropatía periférica
La adopción de hábitos saludables, un control glucémico gradual y la suplementación dirigida con complejo B y agentes antioxidantes podrían reducir la carga de la enfermedad.
La polineuropatía es un tipo de neuropatía periférica caracterizada por una disfunción sensitiva, motora y autonómica de las fibras nerviosas. Presenta una prevalencia en la población general del 1%, elevándose hasta aproximadamente el 30% en mayores de 65 años. En cuanto a su etiología, la diabetes mellitus representa la causa principal (30%–50%), seguida de las deficiencias vitamínicas (15%) y factores tóxicos y farmacológicos (20%), mientras que un 20%–30% corresponde a formas idiopáticas. Su elevada morbimortalidad, asociada a caídas, limitaciones funcionales, amputaciones y dolor neuropático crónico, la consolida como un problema prioritario de salud pública.
En este escenario, la Dra. Petra Baum, del Departamento de Neurología de la Universidad de Leipzig en Alemania, lideró esta revisión con el objetivo de sintetizar los factores de riesgo nutricionales y metabólicos vinculados al desarrollo de la polineuropatía, evaluando las estrategias preventivas, los retos diagnósticos precoces y las opciones terapéuticas.
Se llevó a cabo una revisión narrativa basada en una búsqueda sistemática de la literatura en PubMed, Embase, Web of Science y Cochrane CENTRAL hasta diciembre de 2025. Se incluyeron estudios observacionales y ensayos de intervención que reportaron el estado de vitaminas del complejo B y los desenlaces neuropáticos en personas con y sin diabetes. Los ejes temáticos abarcaron el déficit de vitaminas B1, B2, B6, B9 y B12, la prediabetes, la diabetes tipo 1 y 2, la obesidad, el síndrome metabólico y la neuropatía inducida por el tratamiento de la diabetes (TIND, por sus siglas en inglés).
En el ámbito metabólico, un metaanálisis considerado por los autores mostró que los pacientes con diabetes tipo 2 tratados con metformina duplican el riesgo de déficit de vitamina B12 respecto de quienes no reciben este fármaco. Por otra parte, en un estudio poblacional seleccionado, la deficiencia de B12 fue una posible causa en el 14% de los casos de polineuropatía definitiva y en el 17% de los de diagnóstico reciente. La prevalencia de este déficit alcanza hasta un 52% en veganos adultos y cerca del 30% tras una cirugía bariátrica.
Para el cribado precoz de esta deficiencia funcional, los biomarcadores con mayor especificidad diagnóstica frente a la cobalamina sérica total son la holotranscobalamina (holoTC), el ácido metilmalónico (MMA) y la homocisteína (Hcy). Asimismo, en cohortes con hiperinsulinemia, la prevalencia de polineuropatía alcanzó el 23%.
Respecto al tratamiento, la revisión destaca entre las principales opciones que la administración oral de 1 mg/día de metilcobalamina durante 12 meses atenuó la sintomatología neuropática. Además, la reducción rápida de la hemoglobina glicosilada (HbA1c > 2–3 puntos porcentuales en 3 meses) desencadenó TIND en hasta el 10% de los pacientes diabéticos.
En resumen, el manejo efectivo de la polineuropatía requiere un enfoque multidimensional y personalizado. Las estrategias preventivas deben basarse en la identificación oportuna de factores de riesgo modificables, cambios en el estilo de vida y un control glucémico gradual e individualizado para prevenir cuadros de TIND. Además, la suplementación dirigida con vitaminas del complejo B, nicotinamida mononucleótido y ácidos grasos omega-3 para atenuar el estrés oxidativo y la neuroinflamación se debe considerar para la prevención y tratamiento de esta condición.
Fuente bibliográfica
Targeting risk factors and strategies for prevention of peripheral neuropathy: focus on B-vitamin deficiencies and metabolic diseases
Baum P, Kosacka J & Ebert T
Neurological Research and Practice (2026); 8:20